La visa de Andy

POR Jorge Octavio González

Un tremendo revuelo causó el retiro de la visa a Andrés Manuel López Beltrán.

Como si fuera un asunto de seguridad nacional, o al menos así lo dimensionaron en Palacio Nacional, la noticia de que Estados Unidos le revocó el permiso para ingresar al país del norte tuvo eco en todo el morenismo.

Gobernadores, legisladores y el ecosistema digital que opera el partido en el poder salieron indignados a criticar la decisión, que es facultad única y exclusiva de Estados Unidos, de retirarle la visa para cruzar la frontera.

Claudia Sheinbaum Pardo, ocupada en muchísimos asuntos de interés para el país, tuvo que salir al quite con el tema y defender al hijo de Andrés Manuel López Obrador, pese a que, de acuerdo a la información que ha trascendido, el anuncio de Andy López Beltrán lo hizo sin la anuencia ni la coordinación con Palacio Nacional.

López Obrador, en uno de sus últimos mensajes a la opinión pública, dijo que saldría de su retiro si y sólo si se veía amenazada la soberanía nacional y atacaban a la presidenta de México; cualquiera de las dos razones está en este momento sobre la mesa y no sorprendería a nadie que anunciar la revocación de la visa fuera una estrategia para colgarse de ese tema y hacer campaña.

Hay que recordar, sin embargo, que Andy López Beltrán, como heredero del legado de su padre, tenía como objetivo ser presidente de México en el 2030; después le bajó a jefe de Gobierno de la Ciudad de México y ahora, después de los pésimos resultados como secretario de Organización de MORENA, se conforma con una diputación federal en Tabasco.

El retiro de la visa, que él miso anunció en sus redes sociales, fue la coyuntura perfecta para relanzar su imagen y tomar como bandera política la presunta amenaza a la soberanía nacional y la injerencia de los Estados Unidos en la vida interna de México, cuando la realidad es que el hecho de que le hayan quitado la visa no tiene que ver en absoluto con la soberanía nacional.

Hoy, sin pertenecer a ninguna dirección de MORENA, Andy López Beltrán es un simple ciudadano que busca la candidatura a la diputación federal por Tabasco, haciendo campaña adelantada en la tierra de su padre; sólo que el retiro de la visa le cayó como anillo al dedo para victimizarse y pelear con un enemigo poderoso como Estados Unidos.

Lo cierto, más allá de la estrategia de López Beltrán para hacer campaña con el tema de la soberanía nacional, es que la presidenta de México debería dejar la defensa a ultranza al hijo del ex presidente y enfocarse en coordinarse con el país vecino para no tener conflictos diplomáticos o de otra índole.

El reconocimiento del director de la DEA, Terry Cole, a Omar García Harfuch, es, sin embargo, una señal más hacia la presidenta de México para dejarle en claro que Estados Unidos no tiene nada contra ella ni contra sus colaboradores más cercanos, sino que van por Andrés Manuel López Obrador y todos los funcionarios, incluidos amigos y familiares, que se vincularon con criminales para llegar al poder.

Esta es una nueva oportunidad, de muchas otras que ha habido, para que Claudia Sheinbaum tome el timón del barco y gobierne con los suyos.