POR Jorge Octavio González
Si no fuera tan evidente su descaro engañarían a todos: el PAN en Colima es una franquicia que tiene dueños corruptos y vividores del presupuesto.
Julia Jiménez Angulo, dirigente estatal y al mismo tiempo diputada federal por la vía plurinominal, sólo beneficia a sus amigos y compadres en las posiciones más importantes; en el caso de la diputación pluri burló la ley electoral para meter como parte de la diversidad sexual a Jesús Alberto Partida Valencia.
Y por si fuera poco: Julia Jiménez tiene como suplente a su propia hija.
El nepotismo más descarado: la práctica más nefasta del viejo régimen.
Esta semana la plana mayor del PAN en Colima, puros amigos y familiares de los dueños del partido en la entidad, convocaron a una conferencia de prensa para hablar sobre las listas de periodistas que difundieron en Palacio Nacional.
Ver a personeros como Beto Partida y a Julia Jiménez hablar sobre la libertad de expresión y exigirle al gobierno de la República que respete a los medios de comunicación, si no fuera porque lo decían en serio, se vería como un chiste de mal gusto.
Si un político tiene en su ADN la intolerancia y el repudio a los medios es precisamente el panista: el caso más notable es el del diputado Alberto Partida Valencia, que tiene meses reportando contenidos de PXPress “por derechos de autor” a través de cuentas que maneja y que financia, como Prensa Xpress Colima y Viral Ho.
Incongruente, totalmente disociado, el legislador panista parece que no tiene vergüenza alguna y dice mentiras sin ton ni son: si hay alguien que irrespeta la libertad de expresión, el derecho de los periodistas a manifestar sus ideas, es justamente Partida Valencia.
Julia Jiménez también padece de intolerancia: el más claro ejemplo es que sostiene como secretario general del PAN al propio Beto Partida, quien en una de sus cuentas anónimas en redes llegó a golpear a Nirvana Rocha Jiménez por su incompetencia al frente de la dirección que le consiguió su madre para pasar el tiempo.
Sofía Peralta Ferro es un caso especial: parte de la realeza del PAN en Colima, hija del dueño y financiador del partido en la entidad, la diputada panista tampoco respeta la libertad de expresión y sólo acude a los medios que le hacen preguntas a modo, como La Tigresa que, ciertamente, es un estafador que le saca dinero a quien se deje.
Luis Ladino es de la misma calaña que Beto Partida: amigo y compadre de Jorge Luis Preciado, una anomalía en el PAN, el regidor del ayuntamiento de Villa de Álvarez sólo sabe insultar y vociferar sin hacer propuestas para el beneficio de la sociedad.
El PAN en Colima, si no fuera porque tiene una figura con números y con posibilidades de competir en el 2027, estaría a un paso de perder el registro; en la entidad nadie les cree a los panistas que, como sucede a nivel nacional, adoptaron un discurso de golpeteo y estridente que, en efecto, a la gente no convence ni gusta.
Beto Partida, por ejemplo, quiere imitar a Jorge Luis Preciado y a Leoncio Morán Sánchez; el problema para el panista es que no tiene la astucia de Preciado Rodríguez ni la irreverencia de Morán Sánchez: el diputado es un pobre diablo y bufón que ni siquiera da risa.
Que convoquen a una conferencia de prensa para cuestionar las listas de periodistas críticos que dio a conocer Luisa María Alcalde es, además de una hipocresía gigantesca, una burla para quienes hemos padecido la intolerancia y embestida de sujetos que, como Alberto Partida Valencia, han pretendido eliminar PXPress para que no haya registro en línea de las corruptelas y marranadas de ese legislador que gusta de invertir su dinero en casas de bolsa señaladas por lavar dinero del narco por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Si a Beto Partida le molesta que lo exhibamos como un inversor fallido que busca casas de bolsa que lavan dinero para organizaciones criminales, denominadas terroristas por los Estados Unidos, allá él: quién lo manda a meter su dinero en instituciones que utilizan los narcos para lavar su dinero.
Nadie le cree a Alberto Partida Valencia que respeta la libertad de expresión y a los periodistas que opinan en los medios de comunicación; el sujeto se ha caracterizado por destinar recursos públicos para reportar contenidos de medios que no le siguen el juego para eliminar de la red las cuentas de los periodistas incómodos.
El PAN en Colima es como Vox, de España: se hicieron tan a la extrema derecha que, ciertamente, la gente moderada prefiere a una izquierda progresista; la actitud adoptada por los panistas colimenses es de pena ajena y en nada contribuye a mejorar el país ni el Estado.
Beto Partida y Julia Jiménez se están acabando al PAN en Colima y lo están llevando al despeñadero: nunca como hoy el partido está en su peor momento de toda la historia.
Una vergüenza.
