POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Quién lo diría: a José Ignacio Peralta Sánchez y a Griselda Martínez Martínez los une una administración desaseada y denuncias penales que buscan resarcir el daño que hicieron a las finanzas.
Primero fue el ex gobernador de Colima: cínico como sabe, contando chistes malos, ni siquiera tuvo la cortesía de informar de qué lo acusan y cuándo regresaría a una audiencia.
Ni por las horas que lo esperaron los medios de comunicación; así el desprecio del ex mandatario más corrupto e indolente de toda la historia de Colima.
Le tocó el turno, después, a Griselda Martínez: diferida hasta en tres ocasiones, de acuerdo a la información disponible, la ex presidenta municipal de Manzanillo acudió a la cita con el juez penal y actuó igual que su compañero de franquicia.
Evasiva, sin decir por qué estaba en el juzgado de Manzanillo, Griselda Martínez tampoco tuvo la decencia de decir por qué delito la acusan; los regidores que también acudieron a la audiencia, según relataron algunos reporteros, sí lo dijeron.
Y eso es lo que tiene a la ex edil del puerto en el banquillo de los acusados: la soberbia, la indolencia, el sentir que no necesita de la ayuda de nadie para ser ella.
Griselda Martínez está sola: nadie del partido Movimiento Ciudadano, propiedad de Ignacio Peralta, Margarita Moreno y José de Jesús Dueñas García, salieron a respaldarla ni a repetir el mantra de que es perseguida política.
Mucho menos eso: una perseguida política.
La ex presidenta porteña actuó sola y su círculo reducido, cercano: Martha Zepeda del Toro y algunos funcionarios relacionados con el manejo de las finanzas municipales.
Hoy, que ya tuvo que acudir a una audiencia en un juzgado penal, tendrá que rendir cuentas del bono millonario que se repartieron al final de la administración; algunos regidores tuvieron la honestidad de regresarlo, pero otros, vulgares ambiciosos, se lo quedaron.
Y este es el principio de un proceso penal que podría tardar años; la cuestión es que tendrá todo el tiempo del mundo para colgarse de este asunto y gritar a los cuatro vientos que es una perseguida política.
Por lo pronto ya uno de los políticos más oportunistas y vividores del erario, Carlos Sotelo García, le hizo la invitación a Griselda Martínez para unirse a su agrupación.
