La cándida Sofía Primera y su padre desalmado

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Por supuesto que Pedro Peralta Rivas no trata a Sofía Peralta Ferro como la abuela desalmada a la cándida Eréndira, personajes emblemáticos en las novelas de Gabriel García Márquez, pero sí hay una similitud: la diputada tiene que retribuir lo gastado en su carrera política a costa de lo que sea.

El activismo de la legisladora del PAN en las últimas semanas no es coincidencia: se acercan los tiempos de definiciones en el partido albiazul y Sofía Peralta quiere ser la candidata a la presidencia municipal de Villa de Álvarez.

Pero hay un problema: esa posición también la quiere Julia Jiménez Angulo, dirigente estatal del PAN y por ende juez y parte.

En el PAN, sin embargo, los alegres compadres están felices: Luis Ladino, Alberto Partida Valencia y Julia Jiménez manejan al partido como si fuera su empresa familiar; lo lamentable es que reciben recursos públicos y todas las maniobras que hacen para favorecer a sus amigos y compadres las pagan todos y cada uno de los contribuyentes.

Hay un conflicto de intereses en el PAN de Colima: Julia Jiménez es dirigente estatal y va a utilizar todas las herramientas a su disposición para salirse con la suya e imponer a sus allegados en las candidaturas más importantes.

Pero Pedro Peralta Rivas funge como el dueño del panismo en la entidad y es el principal financiador de las candidaturas: ciertamente ha invertido demasiado dinero en su hija y en algunos otros políticos panistas como para permitir que Julia Jiménez se imponga y decida quiénes sí y quiénes no serán candidatos en el 2027.

El dilema es claro: Julia Jiménez desea la misma posición que el dueño del partido; lo que le queda es dejar pasar a Sofía Peralta o traicionar a quien la puso en la dirigencia estatal, convencido de que cuidaría sus intereses políticos, pero sobre todo económicos, del empresario que ha tenido una prosperidad inusual en los gobiernos del viejo régimen.

Por el bien del PAN en Colima, por la viabilidad de su proyecto rumbo al 2027, Julia Jiménez y el censor y acomodaticio de Alberto Partida Valencia deberían ser destituidos de la dirigencia y la secretaría general, respectivamente, porque con ellos al mando sólo están hundiendo al partido que nació como una auténtica oposición al poder, con principios y valores que, hoy en día, no se ven por ningún lado en los soberbios y a corruptos líderes de Acción Nacional en la entidad.

Sus últimas declaraciones, respecto a la defensa de la libertad de expresión y de los periodistas, son grotescas: si hay alguien que repudia a los medios libres y que no se someten a sus designios es justamente Jesús Alberto Partida Valencia, que utiliza recursos públicos para pagar a personeros que se dedican a reportar cuentas de medios críticos con el fin de eliminar de las redes sociales las plataformas de los periodistas incómodos.

Julia Jiménez y Beto Partida son iguales: limitados, altaneros, corruptos y desprecian a los periodistas que critican su labor.