Ganó el negro*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

En el idioma español no es ofensivo decirle negro a uno que lo es por el color de su piel, pero en inglés sí suena fuerte para los sensibles oídos de los que prefieren que se les llame afroamericanos. El caso es que en español se le dice indistintamente negro al color y a la persona que tiene raíces africanas; el problema, empero, es que en inglés el color negro es black y es inofensivo, no así níger, que suena a insulto racista y resulta políticamente incorrecto.

Como quiera que sea, me resulta difícil creer que el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, pudiera ofenderse si le decimos negro en el idioma español, pues así es como conocemos a los de su raza y sin un sentido despectivo. Pero disquisiciones aparte, en el nuevo milenio se hizo por fin realidad algo que en la ficción se había dado con varios años de anticipación: un presidente negro de inquilino en la Casa Blanca.

El escritor Irving Wallace, prolífico como intenso autor originario de la ciudad de Chicago, se adelantó a todos con la novela El Hombre (The Man), donde el presidente ficticio de Estados Unidos es un hombre negro. Ahora que en la realidad el vecino país del norte tiene a un presidente negro, no sería raro que se relanzara dicha obra en el mercado editorial, a fin de que las nuevas generaciones de lectores encuentren algunos rasgos entre el personaje ficticio y el de carne y hueso.

Pero además de la premonitoria novela de Irving Wallace, en la serie televisiva gringa 24 Horas, donde se aborda con mucho realismo el tema del terrorismo,  también el presidente es un hombre negro, aunque el héroe de la historia es un blanco con problemas existenciales interpretado por el higadazo actor Kieffer Shuterland. Y en la cinta El Quinto Elemento, del director francés Luc Besson (con actores norteamericanos), el equivalente a presidente, pero de todo el planeta, es un negro estadounidense.

La ficción se ha adelantado siempre a la realidad: si la demócrata Hillary Clinton hubiera ganado la presidencia de Estados Unidos, antes ya se le hubiera adelantado un personaje ficticio salido de la pluma del sólido escritor inglés Jeffrey Archer. Y en otra serie de TV, cuya traducción más acercada al español sería Comandante en Jefe, también es una mujer la presidenta de Estados Unidos, interpretada por la actriz Angie Dikinson.

*Columna publicada el 6 de noviembre de 2008.