En Colima también censura la oposición

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

La censura, aunque puede provenir en el mayor de los casos del gobierno, en Colima también la aplica la oposición: también por la intolerancia y también a cargo del erario.

Porque digan si no: cómo un parásito como Beto Partida, con todo y sus fallidas inversiones en Vector Casa de Bolsa —que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos demostró que lavaba dinero para el Cártel de Sinaloa—, tendría dinero para contratar empresas que se dedican a eliminar cuentas de medios en redes sociales.

¿O será de los moches que, dicen algunos ex trabajadores del ayuntamiento de Colima, cobró a personal despedido para regresarlos a sus bases a través de una maniobra ilegal ante la autoridad laboral?

Dinero tienen mucho, al parecer: el diputado panista ahora atacó como el cobarde que es, como el soberano imbécil e intolerante que siempre ha sido, a través de otra de las cuentas anónimas de Facebook que financia para atacar a políticos del oficialismo y a medios críticos de su partido.

Y volvió a mentir, como el farsante y sinvergüenza que es: manipularon unas imágenes que intentan mostrar que este medio realizó denuncias “por derechos de autor” para censurar contenidos de otros portales de internet.

Falso. Mentira. Una vil y vulgar mentira más de ese represor y corrupto diputado del PAN: PXPress jamás ha denunciado contenido alguno de ningún medio de comunicación porque sí respetamos la libertad de expresión y de empresa.

A Jesús Alberto Partida Valencia, como invierte en casas de bolsa acusadas por lavar dinero del narco, poco le importa afectar un medio de comunicación con sus reportes falsos a través de Prensa Xpress Colima, Viral Ho y otras cuentas más que, desde el anonimato, se dedican a denostar y a difamar a políticos y a medios que no se alinean a sus directrices.

Quienes sí realizaron denuncias “por derechos de autor”, como lo ya lo exhibimos en una investigación especial la semana pasada, es Prensa Xpress Colima que, con todo el cinismo del mundo, pese a ser la cuenta que surgió para copiar a PXPress, se atrevió a reportar publicaciones que ellos asentaron que eran suyas.

Una total mentira: los farsantes son ellos.

La autoridad competente, sin embargo, no va a hacer nada: al parecer están en la misma sintonía en cuanto a la censura y al amedrentamiento a los medios de comunicación en Colima.

Pero no está de más exhibirlos ante la opinión pública: en el PAN, concretamente el diputado Alberto Partida Valencia, utilizan recursos públicos para contratar empresas que se dedican a eliminar cuentas de medios de comunicación en las redes sociales.

¿Cuántos cientos de miles de pesos ha erogado, a la fecha, ese payaso de Beto Partida? ¿De dónde saca todo ese dinero si, de acuerdo a su declaración de situación patrimonial, apenas vive como un asalariado?

Ojo: mentir ante la autoridad sobre su situación patrimonial es delito, conforme a lo dispuesto en la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción y la normatividad aplicable.

Beto Partida, sin embargo, ha demostrado ser un mentiroso, un cínico, un bravucón, un violentador de mujeres, un corrupto y un resentido social que se dedica a insultar y a destruir medios que sólo se dedican a informar a la gente lo que sucede en el mundo de la política.

Si no le gusta que lo critiquen, algo que es normal en la mayoría de los servidores públicos de Colima y de México, ni modo: se va a tener que aguantar porque es nuestro derecho exhibir a porquerías como él.

Pero si va a seguir agrediendo a los medios, ya sea con amenazas y ataques pagados para eliminar cuentas de redes sociales, que sepa de una vez que lo vamos a denunciar en todo momento; aquí no somos como La tigresa ni otros de sus merolicos y extorsionadores a sueldo para darle la razón y replicar sus contenidos.

Alguien tiene que ponerle un alto a ese diputado para que no salpique con sus arbitrariedades y reacciones viscerales al partido que lo hizo su secretario general y que lo tiene en el peor momento de su historia.