POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Subrepticio, como si supiera que los colimenses esperan verlo para increparlo por las corruptelas de su desastroso sexenio, José Ignacio Peralta Sánchez acudió a una audiencia con el juez de control la mañana de este jueves 26 de junio.
Aunque se quedó unos minutos para responder lo que quiso a los representantes de los medios de comunicación, que lastimosamente actuaron como si todavía estuvieran a su servicio, el ex gobernador salió apresurado del lugar y no se supo más que nimiedades de su vida profesional.
Ignacio Peralta atendió a los reporteros como siempre lo hizo durante su administración: con chistes malos que ahora no provocaron la risa de nadie.
No quiso abundar sobre el motivo de su cita con el juez de control; sencillamente se limitó a decir que respeta el debido proceso y que estará al pendiente de lo que suceda en el caso penal que lo obligó a salir de la Ciudad de México para venir a Colima.
José Ignacio Peralta dijo que da clases, aunque no especificó de qué; informó que da consultorías, sin saber sobre qué asunto o materia; de lo más importante de plano ni quiso abundar ni los medios le insistieron, señal de que los compromisos con el ex mandatario siguen para cuidarlo.
¿Clases de qué da Nacho Peralta? ¿De cómo robar y dejar sin salario a miles de trabajadores por casi medio año? ¿De cómo favorecer a sus familiares con contratos millonarios para sus negocios? ¿Cómo ser un político ratero y regresar con una sonrisa cínica, esperando que nadie le diga nada?
¿Y sobre las consultorías? Si así como manejó su sucesión va a apoyar a quien lo contrate, entonces está perdido; su administración es el claro ejemplo de lo que no se debe hacer para ayudar a un candidato a gobernador, como sucedió con Mely Romero y el papel poco digno que jugó en el pasado proceso electoral.
Como no dio detalles sobre lo que vino a hacer a Colima, que es para lo que estaban listos los medios que acudieron al llamado de quién sabe quién para esperarlo en el solazo, el retorno de José Ignacio Peralta Sánchez sólo dio para que los medios que benefició obtuvieran los mejores ángulos para las fotos en las redes sociales.
Lo que también deberíamos preguntarnos es qué hacía el septuagenario Arnoldo Ochoa González en la audiencia a la que acudió Ignacio Peralta: ¿será que también lo metieron en el paquete o sólo vino a acompañar al jefe?
El ex gobernador ni siquiera tuvo la cortesía de informar cuándo sería la próxima audiencia sobre las denuncias que tiene en su contra; tal vez luego les mandará decir con sus mensajeros, los mismos que informaron que estaría en Colima con el juez de control.
Ignacio Peralta es un político que, además de corrupto, es cinicazo.
