POR Luis Fernando Moreno Mayoral
De no pagar el impuesto de un chocolate y orinar en una coladera por no gastar 7 pesos en una gasolinera, el plebeyo José Gerardo Fernández Noroña pasó a ser un aristócrata como los mafiosos y corruptos neoliberales que tantos años criticó.
La cuestión no es que Noroña y otros de su ralea no quieran a los ricos y privilegiados de México; el problema es que querían ser como ellos. Y al parecer lo están logrando.

