POR Jorge Octavio González
El ataque directo, con un comando fuertemente armado y una precisión quirúrgica en la ejecución, no puede ser otra cosa sino un claro mensaje político-criminal a Mario Delgado Carrillo.
Las razones pueden ser varias: desde que grupos de interés y poderosos de Colima no lo quieren participando en el próximo proceso electoral en la entidad hasta, por ejemplo, una deuda añeja por utilizar dinero de Sergio Carmona Angulo El Rey del Huachicol para llegar a la dirigencia nacional de MORENA y financiar campañas políticas en el 2018 y el 21.
Las especulaciones pueden ser, ciertamente, infinitas; lo que es un hecho es que los que orquestaron el crimen de una anciana de 72 años y su hija de 49 generaron el ruido suficiente como para que el evento saltara a los titulares de los medios nacionales.
Y que los destinatarios supieran que los criminales pueden llegar hasta el lugar más recóndito del país si se lo proponen.
De otra manera no se entiende cómo dos mujeres solas, que vendían comida y pasteles para sobrevivir, pudieron ser víctimas de una ejecución con la letalidad y frialdad con la que un grupo delictivo las acribilló la madrugada del 31 de enero de este naciente 2026.
No hay indicios, al menos no por ahora, de que las dos señoras estuvieran metidas en asuntos turbios; tampoco nadie de los vecinos ni de quienes las conocían han salido a afirmar eso.
Lo único es una aseveración de Felipe Delgado Carrillo, el diputado federal del Verde Ecologista y sobrino de María Eugenia Delgado, que en redes sociales indicó que su tía vivía cerca de un picadero y que malandros constantemente se brincaban por la azotea para hacer de las suyas, acto que ya había sido reportado en repetidas ocasiones a la policía.
Horas después del atentado a la tía y a la prima de Mario Delgado Carillo, las autoridades colimenses informaron que, tras dar un seguimiento al vehículo que se utilizó en el ataque a las dos mujeres, se encontraron con que los presuntos criminales se encontraban en el exterior de un domicilio en Punta Diamante, en Villa de Álvarez.
De camino al lugar, de acuerdo al comunicado oficial, los policías fueron recibidos a balazos por los presuntos responsables del crimen; los oficiales repelieron la agresión y lograron abatir al menos a tres de los implicados, sin especificar si había más personas que lograron escapar.
Los carroñeros de siempre, que utilizan la tragedia para el golpeteo y sacar raja política, pusieron el grito en el cielo por la muerte de tres de los implicados en el asesinato de los familiares del titular de la SEP a nivel federal; se preguntaron por qué no los detuvieron para interrogarlos y así saber quién las quería muertas y por qué.
Si los sicarios eran profesionales, como se puede observar en la rapidez y contundencia con que perpetraron el crimen, era lógico que no iban a entregarse a la justicia ni iban a quedarse de brazos cruzados si la policía los localizaba; ellos actuaron de acuerdo a sus códigos de supervivencia e intentaron asesinar a los uniformados que iban tras ellos.
Las fuerzas del orden, afortunadamente, salieron con vida del enfrentamiento; si en la refriega murieron tres de los presuntos asesinos es porque no tuvieron otra opción más que eliminarlos.
De ahí a que hablen de una ejecución extrajudicial hay demasiada fantasía y especulación, como si desearan que los malos hubieran ganado el intercambio de balas con los policías.
Mario Delgado Carrillo, personaje de interés para las autoridades de Estados Unidos, como lo es Adán Augusto López Hernández, en su momento tendrá que aclarar por qué asesinaron de manera cruel y mezquina a dos de sus familiares directos en el lugar que, según sus voceros en Colima, quiere gobernar en el 2027.
De acuerdo al columnista Raymundo Riva Palacio, el gobierno federal y el estadounidense tienen expedientes del actual secretario de Educación en donde se prueba que utilizó dinero de una organización criminal a través de El Rey del Huachicol en diversas elecciones estatales.
La tía Queña y la prima Sheila podrían haber muerto a sangre fría, si nos atenemos al móvil político-criminal, porque grupos de poder y delictivos no quieren en la política colimense a Mario Delgado Carrillo.
