El mensaje de la película La revelación

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Si en Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) se abrió la discusión sobre los avistamientos de OVNIS, en un momento donde los gobiernos clasificaron toda información al respecto e inició el Proyecto Blue Book, con La revelación (2026) se cierra y en cuestión de años se podrá tener el contacto alienígena que cambie el destino del planeta entero.

Teorías conspirativas indican que entes o el mismo sistema elige métodos de divulgación para ir concientizando a la gente sobre lo que está a punto de suceder: los libros, las películas, las canciones y, recientemente, las series de televisión.

Caso 63, una audioserie de ciencia ficción y suspenso en formato de podcast, también lo menciona: en una discusión que tienen los protagonistas, cuando inicialmente se pensaba que todo giraba alrededor de viajeros en el tiempo, indican que hay personas que utilizan las novelas para ir metiendo datos del futuro que puedan ayudar a comprender lo que sucederá más adelante.

Steven Spielberg, de acuerdo a las teorías de la conspiración, sería un mensajero que, contactado por gente del más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos, recibió información clasificada acerca de todo lo que tiene que ver con la vida extraterrestre: videos, audios, fotos e interrogatorios que hicieron a gente de otro planeta donde se corrobora que siempre han estado entre nosotros.

En la película La revelación, que recientemente se estrenó en cines, se abre una discusión sobre la viabilidad o no de que la gente sepa lo que el gobierno ha ocultado desde siempre: ¿estamos preparados o no para tener conocimiento de la colaboración y cooperación que ha habido entre los humanos y los seres de otros planetas?

Por supuesto que la cinta presenta las dos posiciones: quienes dan su vida por revelar la verdad, sin importar las consecuencias, y los encargados de proteger la información, que tienen en su poder los secretos más maravillosos que están dispuestos a custodiar porque consideran que la mayoría de la gente colapsaría si la conociera.

Las preguntas que rondan son simples: ¿quiénes son unos cuantos miembros del gobierno de los Estados Unidos para decidir lo que tiene que saber o no la humanidad? ¿Por qué se asumen como los únicos capaces de comprender y asimilar los secretos de la vida extraterrestre? ¿Por qué el gobierno cree que la gente es estúpida? ¿Cuándo dejarán de actuar como si fuéramos menores de edad?

La última película de Steven Spielberg, sin embargo, va más allá de esos cuestionamientos: si bien se presentan imágenes del contacto alienígena desde Richard Nixon, con los seres extraterrestres vulnerables en el suelo, heridos por haberse impactado en el planeta Tierra, el mensaje es simple, aunque críptico.

Escuchad: esa fue la palabra que la protagonista Emily Blunt dice al final de la película, cuando recibe una información al oído de uno de los seres extraterrestres que llevan al estudio de televisión donde se está transmitiendo toda la información clasificada sobre la vida alienígena; a partir de ese momento se corta la cinta y entran los créditos que anuncian el final de la película.

Aunque causó revuelo y cierta desilusión que ese haya sido el final, porque todos esperaban escuchar lo que el ser extraterrestre les había dicho tras divulgarse al mundo entero lo que el gobierno de Estados Unidos tenía sobre los seres de otro mundo, algunos especialistas en el tema señalaron que el final fue clave: escuchad.

Escuchad: ese es el mensaje.

Quien lo comprenda sabrá lo que sigue en el mundo.

La revelación de los secretos de la vida extraterrestre se da en medio de la tercera guerra mundial, cuando un grupo de personas consigue la información que tenían que resguardar para divulgarla al mundo entero; tal como lo presentan se sugiere que esto sucederá en cuestión de cinco o diez años a más tardar, en especial por los conflictos armados que se están dando en estos momentos, como los ataques a Irán o la guerra entre Rusia y Ucrania.

La revelación, según quienes saben del tema y son aficionados a las teorías de la conspiración, nos está preparando para lo que se viene: la difusión, como quiera que se haga, de todo lo que tiene que ver con las naves extraterrestres, la vida alienígena y la cooperación que ha habido entre algunos gobiernos y estos seres de otros planetas.

Una de las últimas temporadas de American Horror Story, por ejemplo, también toca ese tema: una suerte de acuerdo firmado entre la administración de Dwight David Eisenhower y extraterrestres para permitir una cierta cantidad de abducciones a seres humanos que, por supuesto, no se van a investigar como tal; a cambio los alienígenas comparten tecnología y conviven con la humanidad sin mayores problemas.

Cabe mencionar que la temporada 10 de American Horror Story, que se tituló Death Valley, se transmitió en televisión en el 2021, justo cuando estábamos en la pandemia del COVID.

Son demasiadas coincidencias como para dejarlas pasar.

¿O no lo creen así?