El hampón de Locho Morán

POR Jorge Octavio González

Locho Morán, el diablo.

Ni siquiera hay que escuchar la otra versión para darse cuenta que Leoncio Morán Sánchez fue el detonador de un pleito de arrabal en pleno centro de la ciudad de Colima.

Pese a que el sujeto que lo confrontó era un auténtico bulto, tan malo para pelear que hasta un aficionado le habría ganado, el diputado federal del oficialismo preparó el montaje en sus terrenos.

El video que circuló en redes sociales, en especial la parte donde Roberto Moreno Béjar se cae como un costal de papas por su atarantado movimiento al aire, lo hicieron personas afuera de la tienda de Leoncio Morán; desde ahí ya estaba todo planeado para hacer ver al bulto como el agresor.

Si algo caracteriza a Locho Morán es su actitud de peleador callejero, de provocador nato; él siempre inicia los pleitos y la reacción que tenga su oponente es raitng para darse a conocer ante la opinión pública.

Lo hizo con Martín Flores Castañeda, con Mario Anguiano Moreno, entre otros políticos que, ciertamente, llegó a sacar de sus casillas y cayeron en su provocación.

Sólo Roberto Chapula de la Mora, cuando se encontraron en los pasillos de una estación de radio, fue el único que lo puso en su lugar cuando le gritó que era un asesino; aunque Leoncio Morán se le quiso ir a los golpes, los gritos desquiciados de su acompañante hicieron que todos se fueran por su lado.

Morán Sánchez es un provocador y un porro, pero sabe con quién meterse: Roberto Moreno es un sujeto con un carácter explosivo y con unas palabras e insultos era más que suficiente para que perdiera los estribos.

Pero el video sólo captó la parte donde Moreno Béjar lanza un golpe al aire y cae al piso; después capta cuando los dos intercambian insultos y Leoncio Morán rehúye la confrontación en medio de burlas y risas.

El daño estaba hecho: el oficialismo salió a gritar que habían agredido al pobrecito de Leoncio Morán Sánchez, cuando todos sabemos que si hay alguien violento y agresivo es el propio diputado federal de MORENA.

Y después vino la reacción grosera e irrespetuosa de Azucena López Legorreta en la sesión de Cabildo del jueves 13 de noviembre, que dejó en claro que los dos son parte de una campaña bien orquestada y financiada para golpear al presidente municipal de Colima y generar la percepción de que hay un desastre en las finanzas.

La única administración que desvió recursos del ayuntamiento de Colima, que no enteró las aportaciones de los trabajadores al IPECOL y que dejaron de pagar un crédito fiscal solicitado por el DIF Municipal Colima, es precisamente la de Leoncio Morán Sánchez y Azucena López Legorreta.

Las denuncias ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción ahí están; falta que el líder sindical Héctor León Alam presione para que avancen en las investigaciones.

Lo del juicio político fue una negociación política: a cambio de impunidad por los delitos cometidos, Leoncio Morán tuvo que arrodillarse ante la gobernadora que atacó con una rabia que rayó en violencia política en razón de género.

En fin: el pleito del jueves en el centro de Colima es una más de las puestas en escena de Leoncio Morán, todo con el objetivo de atraer reflectores.