POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Cada vez va quedando claro algo: no habrá una súper alianza opositora en el 2027.
Las razones son más que obvias: todos quieren las mejores candidaturas.
Y todos ven reducidas sus posibilidades entre más personas se sumen a la mega alianza.
El PAN, como ya se ha dicho en otras ocasiones, tiene en Riult Rivera a su mejor perfil y por nada del mundo van a ceder esa posición ni al PRI ni a MC ni al Verde Ecologista.
Detrás del presidente municipal hay muchos grupos y gente de la sociedad civil que sólo espera los tiempos para sumarse a la campaña del panista.
No hay, ciertamente, un escenario en donde el PAN apoye a otro candidato que no sea Rivera Gutiérrez; sencillamente nunca ha pasado por la mente de los panistas ni tienen un plan B en caso de que lo saquen de la contienda.
La mega alianza opositora, al menos en el caso de la gubernatura del Estado, tiene su punto de partida en el respaldo unánime a Riult Rivera.
Pero los políticos de Colima, sin embargo, pecan de soberbia: pese a que han demostrado ser corruptos y no aptos para el servicio público, se creen con las credenciales para tener los mejores cargos en disputa.
Mely Romero Celis, aunque es una perdedora nata y ya demostró que no tiene liderazgo, cree en realidad que tiene posibilidades de competir por la candidatura a la gubernatura de una eventual alianza.
Falso: ella ni siquiera ganó su curul en el Senado de la República, pese a que compitió contra perfiles acusados de corrupción y con carpetas de investigación en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción: Virgilio Mendoza Amescua y Griselda Martínez Martínez.
Virgilio Mendoza Amescua, por parte del Verde Ecologista, también se siente con el derecho de ser el que encabece los esfuerzos de la oposición; su argumento es que tiene experiencia y ya le toca porque declinó su aspiración en el 2015 e hizo campaña de brazos caídos en el 2021.
El senador ni siquiera se atrevió a jugar en la interna de MORENA porque en todas las encuestas que se han dado a conocer, de una diversidad de empresas, sale muy por debajo de la presidenta municipal de Manzanillo.
Virgilio Mendoza presume tener experiencia en el servicio público, lo cual es verdad si se mide por los años que ha estado en cargos de elección popular; pero lo cierto es que su experiencia ha sido acumular denuncias en los órganos correspondientes por actos de corrupción y desvío de recursos.
Nada qué presumir.
Margarita Moreno, de Movimiento Ciudadano, ya ni siquiera tiene el control de la franquicia que compró José Ignacio Peralta Sánchez; acaba de ceder el liderazgo a Griselda Martínez porque amenazó con irse del partido y llevarse sus golpeadores digitales —algunos con señalamientos de actos inmorales y de corrupción— a otro lado.
Y una alianza entre Movimiento Ciudadano y Verde Ecologista no sería posible porque quien definirá con quién ir o no será Griselda Martínez.
Pero mientras Margarita Moreno dobló las manos y le dio el control a la mitómana ex presidenta municipal de Manzanillo, está viendo que todos los altos mandos de MC están siendo vinculados a proceso por peculado y otros delitos:
Ya lo hicieron con Jesús Sánchez Romo, con José Ignacio Peralta Sánchez y ahora, sin embargo, tocó a la puerta de su casa con Carlos Arturo Noriega García.
Que no se le olvide que el PRI la acusó de falsificación de documentación y uso de sellos oficiales para engañar a la autoridad electoral de su separación en tiempo y forma del partido tricolor.
Con todo lo anterior, ciertamente, sólo queda claro una cosa: la súper alianza opositora no es más que un sueño guajiro.
