POR Jorge Octavio González
Flaco favor le hace al dueño del restaurante Don Camarón un sujeto llamado Glen Márquez, que se presenta como un cantante colombiano en redes sociales, al reportar los videos del momento de la detención de la pirómana.
Y es que, como se recordará, después de que circuló la fotografía de una joven por grupos de WhatsApp, a la que señalaron falsamente como la autora del incendio en la marisquería, circuló un video de la presunta responsable siendo detenida por policías.
La cuestión es que en el momento que circuló el material por redes nadie se tomó la molestia de decir quién había hecho el video; como había policías en el momento de la detención, todos creímos que la misma autoridad lo había filtrado para deslindar a la joven que habían señalado con anterioridad en grupos de mensajería instantánea.
En PXPress, por ejemplo, se subió el video y rápido se viralizó; otros medios hicieron lo mismo y también tuvieron buenas vistas.
El problema llegó más adelante: 5 días después de publicado el video, recibimos una notificación de Facebook que, de manera contundente, señalaba que “Glen Márquez bloqueó tu video porque podría incluir contenido que le pertenece”.
Hasta ese momento, sin embargo, nadie sabía que el tal Glen Márquez era el autor del video y que, todavía peor, tuvo el cinismo de reclamar en Facebook la autoría del mismo, viéndose lastimado en su inflado ego por no tener la misma interacción en su página como sí sucedió en las que la publicamos sin saber que tenía derechos de autor.
¿Con qué finalidad el cantante colombiano, que hasta dice presentarse en un lugar llamado Maxais Cocina Contemporánea, reportó los videos por derechos de autor, consciente de que podría causar un daño a las páginas que monetizan con la generación de contenido?
Si a él no le fue bien en sus dos videos, el primero anunciando la ubicación de la pirómana y el segundo cuando la detienen los policías, por qué querer perjudicar a los demás medios, cuando en el fondo lo único que estábamos haciendo era difundir la detención de la presunta responsable del incendio en el restaurante Don Camarón.
El ego del sujeto, severamente lastimado por medios digitales, pudo haber sido la razón por la que decidió reportar los videos; la cuestión es que nadie sabía de la existencia del tipo hasta que nos llegó la notificación del reporte en Facebook.
Si lo que quería era que le diéramos el crédito, pudo haberse contactado y ya; el problema es que sus ínfulas de cantante de mala muerte no le permitieron rebajarse a llamar a los responsables de los medios y pedir que le dieran los créditos correspondientes.
A los dos días de haber publicado el video de la detención, Glen Márquez hizo un en vivo en donde habló de cómo fue que estuvo en el lugar de los hechos cuando la policía detenía a la mujer; el tipo incluso incurrió en clasismo y discriminación, al ponerle apodos denigrantes a la joven para desacreditarla.
Y lo más importante de todo: ¿qué hacía el tal Glen Márquez en el momento de la detención de la presunta responsable del incendio en Don Camarón? ¿Quién le dio permiso de grabar en el lugar y por qué la autoridad, siempre autoritaria con los medios de comunicación, nunca le pidió al sujeto que grabara a una distancia de donde se encontraban? ¿De qué privilegios goza como para poder entrar al refugio donde la pirómana y otros sujetos estaban escondiéndose?
Glen Márquez, un supuesto cantante venido a menos, se quiso colgar de los medios para llamar la atención; lo malo es que su acto de egocentrismo sólo molestó a quienes subimos el video con la única intención de que la gente viera quién era en realidad la mujer que se vio en los videos del C5i.
Más allá de que a la joven la dejaron en libertad por no encontrarse en condición de enfrentar una condena, Glen Márquez se enojó y pidió que alguien se hiciera responsable de los daños materiales en Don Camarón.
El cantante colombiano en poco le ayuda al dueño de la marisquería con esa postura arrogante y mamona.
