POR José Luis Santana Ochoa
Con sus deslindantes declaraciones, el líder moral del priismo colimense, Fernando Moreno Peña, ha purificado al Rector de la Universidad de Colima, Christian Torres Ortiz Zermeño, al certificarlo públicamente como “una figura apartidista» sin ningún tipo de compromiso o nexo con el Partido Revolucionario Institucional, así provenga de una familia con antecedentes priistas, certificación que lo libera de los negativos tricolores que son pesado fardo para cualquier valiente que se atreva a ser su candidato a cualquier cargo de elección popular en los próximos comicios.
Cierto es que, como lo certifica Moreno Peña, el Rector Torres Ortiz Zermeño “ha forjado su carrera enteramente dentro de la vida académica y universitaria, ascendiendo posiciones con base en el mérito y el trabajo institucional, y no a través de impulsos o designaciones políticas”, práctica común y muy corriente del viejo PRI, se entiende, y con el advenimiento de la 4T ha desaparecido. ¿O no? Así, el nieto del exgobernador del estado, Pedro Torres Ortiz, es el primer rector apartidista en la historia de la Universidad de Colima que registra a tres de sus antecesores que, abanderados por el partido tricolor muy venido a menos a últimas fechas, alcanzaron diputaciones federales y la gubernatura del estado misma. La U de C, como TELEVISA, ha dejado atrás su etapa priista.
Qué bueno que la conducción de la Universidad de Colima ya obedezca a una lógica académica y no a intereses de partido, y que la lealtad del Rector sea con la comunidad universitaria y la sociedad colimense, manteniendo a la institución al margen de las contiendas políticas y apegada a su rol como un espacio plural dedicado a la enseñanza, la investigación y la difusión de la cultura, autonomía y neutralidad que lo hacen electoralmente atractivo para los partidos políticos y los votantes colimenses en el caso de que buscara sus votos para una posible candidatura en las elecciones del primer domingo de junio de 2027.
“Sin ningún tipo de compromiso o nexo con el Partido Revolucionario Institucional”, el académico Cristian Torres Ortiz Zermeño puede presentarse ante la politizada sociedad colimense como un cuadro ciento por ciento ciudadano digno de merecer su confianza y respaldo abanderado por cualquier partido de los que odian con odio jarocho al PRI.
Cristian Jorge Torres Ortiz Zermeño no será el único caso de un miembro de “una familia con antecedentes priistas” en recibir la certificación de “no militante ni simpatizante tricolor”, habrá otros que, en los próximos meses, apelarán a la misma fórmula para allanarse el camino hacia los cargos de elección popular que pretenden lograr en las elecciones del primer domingo de junio de 2027, postulados por otro partido con potencial ganador, no por el PRI que sigue “cuesta abajo en su rodada”.
Para los partidos políticos de acogida, es más fácil integrar a cuadros que acrediten no pertenecer al PRI, que a priistas en fuga como los que por conveniencia se han convertido al morenismo, por ejemplo. El transfuguismo certificado de cara al 2027, apenas empieza.
EL ACABO
A propósito de la Universidad de Colima, el ex presidente de la Federación de Estudiantes Colimenses 2008-2013, exdiputado local 2012-2015 por el Partido Revolucionario Institucional y funcionario universitario, Luis Fernando Mancilla Fuentes, ha quedado fuera de la contienda por la dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC) que tiene escriturada para su reelección Luis Enrique Zamorano Manríquez.
A Mancilla Fuentes pudo haberlo afectado su militancia priista que ya no va con una institución, la Universidad de Colima, que ahora obedece a una lógica académica y no a intereses de partido.
