Corrupción en puertos y aduanas de México

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Llega un momento —en todo régimen— en donde la propaganda no basta para cubrir la cruda realidad del día a día; lo sucedido con el arresto de Manuel Roberto Farías Laguna por contrabando de huachicol fiscal es un claro ejemplo de ello.

¿Quién es Manuel Farías Laguna? Nada más y nada menos que sobrino político del ex secretario de Marina del gobierno de Andrés Manuel López Obrador: Rafael Ojeda Durán.

Aquí la comentocracia, como le gusta decir a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se dio vuelo recordando las célebres palabras de AMLO, en el 2019, cuando afirmó que todos los negocios que se hacen en las altas esferas del poder tienen el visto bueno del presidente de la República.

“No es cierto que el presidente no sabía o que engañaban al presidente o que fueron desviados colaboradores del presidente, el presidente tiene toda la información y claro que sabe. Los negocios más jugosos que se hacen al amparo del poder público llevan el visto bueno del presidente”, dijo el 9 de agosto de 2019.

Hoy no puede alegar que nunca dijo eso o que se sacó de contexto; sus palabras fueron proféticas y ahora todos se preguntan si Andrés Manuel López Obrador, como el presidente de la República en el sexenio pasado, sabía o dio el visto bueno para que los sobrinos del titular de la Secretaría de Marina hicieran negocios al amparo del poder.

Curioso que, de acuerdo a las declaraciones de Alejandro Gertz Manero, hace dos años el propio Rafael Ojeda informó de los negocios que se estaban haciendo. Y es que, si la denuncia pública se hizo hace dos años, qué sucedió con el huachicol fiscal todo este tiempo, hasta que lograron arrestar a Manuel Farías Laguna y detuvieron a seis marinos, tres empresarios y cinco ex funcionarios de aduanas.

Un misterio.

Lo cierto, sin embargo, es que dicha actividad ilícita continuó llevándose a cabo sin que autoridad alguna hiciera algo al respecto. Se entiende, por supuesto, que en el sexenio de López Obrador se encubrió este delito y fue hasta la llegada de Claudia Sheinbaum, con Omar García Harfuch como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, que iniciaron las investigaciones correspondientes y lograron obtener las órdenes de aprehensión.

Los propagandistas del régimen, que tanto se solazan mencionando que con AMLO se acabó la corrupción, que dirán ahora que, como ya se documentó, durante el sexenio pasado las más altas autoridades de la Secretaría de Marina incurrieron en el delito de huachicol fiscal y se embolsaron millones y millones de pesos del erario.

Lo que más sorprende es que esto se hizo público tras la visita del secretario de Estado de lo Estados Unidos, Marco Rubio, a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El hombre fuerte de Donald J. Trump tiene una agenda muy clara sobre el combate a la delincuencia organizada, los cárteles de la droga y el huachicol fiscal.

Y como si fuera sacado de las novelas baratas del propagandista Epigmenio Ibarra, el mismo lunes se dio a conocer el suicidio del capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez, titular de la Unidad de Protección Portuaria de Altamira, quien fuera señalado por el ex director de Aduanas de Tampico de haber recibido sobornos.

¿Qué más sigue en este entramado de corrupción que se dio y consumó en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador?

Sería bueno investigar por qué, al menos en Colima, ha habido destituciones sin mucho ruido de los últimos titulares de la Aduana de Manzanillo y de la Administración del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo, ASIPONA.