Catón en Colima*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

Muchas veces tienen que ser las personas venidas de fuera  las que nos vengan a explicar ciertos dichos que a los colimenses nos ubican en el mapa de la República Mexicana, pues nuestros historiadores y cronistas locales son incapaces de hacerlo. Un ejemplo de lo anterior es un refrán más conocido fuera de Colima que aquí mismo, a propósito del cual habló en reciente charla el columnista saltillense  Armando Aguirre Fuentes, mejor conocido por el seudónimo de Catón.

El periodista, escritor, catedrático y locutor –cuenta con excelente voz— ilustró a su auditorio cuando explicó el significado de la frase que dice: “Ahí es Colima, aunque no haya cocos”. La frase, en efecto, yo la escuché algunas veces en Guadalajara, donde pasé parte de mi niñez y adolescencia, pero nunca a un colimense, tal vez porque aquí no es tan aplicable como fuera.

Cuando yo le escuchaba la frase a algún tipo de Guadalajara, generalmente un maistro mecánico o autoeléctrico que la empleaba para precisar que alguna pieza instalada había quedado perfectamente, me daban ganas de decirle algo así como lo siguiente:

–Oye, cabrón, yo soy de Colima, y quiero decirte que esa frase se me hace bien chingona.

Claro, como yo apenas andaba entrando a la adolescencia la primera vez que la escuché, jamás llegué a hacer algún comentario sobre el tema. Pero lo que sí me queda claro es que la frase “Ahí es Colima, aunque no haya cocos” ya la había escuchado hace mucho tiempo. Lo que siempre había ignorado era el origen y su peculiar significado.

Y, bueno, tuvo que venir Catón a Colima para disipar las dudas sobre una frase que –insisto— es más conocida fuera que dentro de nuestra pequeña geografía. Entre la ilustración sobre el refrán popular y el cuento del conejito que decía: “Con permiso, señorita; hasta luego, señora”, valió la pena la presencia del columnista originario de la capital de Coahuila.

*Columna publicada el 25 de julio de 2011.