POR Jorge Octavio González
Fue tal su desesperación, el no poder desmentir ni una sola línea de lo que aquí hemos publicado sobre su persona, que el diputado Jesús Alberto Partida Valencia ordenó a sus empleados de Prensa Xpress Colima que denunciaran los contenidos de PXPress “por derechos de autor”.
Lo primero que hay que señalar es que Prensa Xpress Colima inició como Prensa Xpress y nos robaron el logo para hacer sus publicaciones; meses después lo cambiamos y de nueva cuenta se apropiaron de la marca.
Prensa Xpress Colima surgió para copiarnos y hacer creer a la opinión pública que sus contenidos eran respaldados por nuestra marca PXPress; de ahí que resulta contradictorio y hasta cínico que esa cuenta nos reporte contenidos como si fueran de ellos.
Esta nueva modalidad de censura, en donde ni siquiera hay una denuncia ante autoridades ni amenazas previas, es peligroso: basta con que un político descarado, pusilánime y tremendamente autoritario como Beto Partida pague a un grupo de personas y registre material audiovisual ante el IMPI para reportar los contenidos en las plataformas digitales.
Y aquí surge una duda: ¿será que los medios de comunicación eliminados de Facebook, que señalaron abiertamente al oficialismo de ser los responsables, en realidad fueron denunciados por este farsante y sinvergüenza diputado, todo con la finalidad de hacer creer que el gobierno del Estado era quien no los quería en línea?
De ese sujeto todo se puede esperar: si como síndico del ayuntamiento de Colima conspiró para que Margarita Moreno no pudiera hacer su trabajo, llegando incluso a amenazar con no acudir a la toma de protesta para generar un vacío de poder, todo lo que haga contra los medios que le incomodan puede ser creíble.
En el PAN deben considerar tener como segundo a bordo a un tipo inestable emocionalmente, que ante una crítica ve conspiraciones y todo un aparato de gobierno en su contra, porque en nada le ayuda a un partido que busca ser una opción en Colima y que tiene a uno de los perfiles más viables para competir por la gubernatura en el 2027.
Si, como dijo Julia Jiménez Angulo hace unos días, están en contra de los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de La Audiencias, en lo que también aquí estamos en contra, debiera deslindarse del diputado Partida Valencia por su talante autoritario, su vena intolerante y la mezquindad con que se refiere a los medios de comunicación que no le aplauden.
¿Cómo dicen defender la libertad de expresión si Beto Partida, ante una crítica de este medio o de cualquier otro, de inmediato salea vociferar en sus medios afines —como el de La tigresa— para insultarlos, calumniarlos y amenazarlos con revelar los contratos que tienen con el gobierno del Estado y demás administraciones municipales de MORENA?
Tanto criticaron a Andrés Manuel López Obrador por revelar daros fiscales de Carlos Loret de Mola y de otros periodistas como para pretender hacer lo mismo con los medios que no replican sus narrativas de odio y desinformación.
Porque una cosa es cierta: Beto Partida amenazó con revelar los contratos de los medios que lo critican con el gobierno del Estado, con el fin de amedrentar a los periodistas que lo critican y hacer creer a la sociedad colimense que si lo cuestionan es porque existe una orden directa del gobierno para golpearlo.
El diputado panista, un soberbio y enano con ínfulas de superioridad, no es tan importante como se cree; en realidad es un politicastro de quinta que sólo da pena ajena por sus expresiones vulgares y que en muchas ocasiones se han configurado en violencia política en razón de género.
No debe olvidarse la forma grotesca y machista como se dirigió a la responsable de comunicación social del Congreso del Estado cuando le exigió que le consiguiera espacios en los medios que tienen convenios con el Poder Legislativo: ahí demostró su poca hombría, su intolerancia y su falta de oficio político.
Si Beto Partida no ha revelado los supuestos contratos de este medio y otros con el gobierno del Estado se debe a una razón elemental: NO EXISTEN.
Pero también es por cobardía: sabe que PXPress no, pero otros sí tienen convenios con el gobierno del Estado; la cuestión es que no se atreve porque sabe que hacerlo implicaría exhibirse como el malandrín y dictador que lleva adentro: sería quitarse la máscara y quedar ante la opinión pública como un sujeto que desprecia la labor de los medios y que está dispuesto a pagar muchísimo dinero con tal de eliminar a medios críticos de las plataformas digitales.
Los reportes por derecho de autor contra PXPress están en litigio en la plataforma Facebook; esto significa que en cualquier momento pueden emitir su veredicto y suceder dos cosas: o nos regresen los contenidos o nos suspenden la cuenta, con lo que habrá ganado la censura, la represión y las corruptelas de Beto Partida, un tipejo menor que ahora como diputado se cree el centro de atención, cuando en realidad nadie lo toma en serio por sus desplantes fascistas, machistas y clasistas.
