La doble traición de Claudia Yáñez a la 4T

POR Jorge Octavio González

No se trata sólo de oponerse al proyecto de expansión en el vaso dos de la laguna de Cuyutlán, que tiene a activistas y a pescadores peleando por su cancelación, sino la traición que representa que una figura de la 4T en Colima esté utilizando el tema para golpear al gobierno que avaló su candidatura en el 2024.

Claudia Yáñez Centeno, desde que fue diputada federal, se sintió con las credenciales para pelear la gubernatura en el 2021; el tiempo sólo la puso en su lugar y terminó aliándose a lo peor de MORENA en Manzanillo, respaldando las aspiraciones de Adán Augusto López Hernández a la presidencia de la República.

La soberbia siempre ha sido su guía: en plena campaña, allá por el 2018, cuando cualquier burro que propusiera el partido guinda ganaría por la ola AMLO, Claudia Yáñez pidió que Tomás Cárdenas le organizara eventos para sus actividades proselitistas.

El priísta cumplió con su parte; Claudia Yáñez no: nunca le pagó un solo peso de las comelitonas que le organizaron. El propio Tomás Cárdenas lo ha confirmado y sigue a la espera de que le paguen.

Claudia Yáñez se sentía de la realeza de MORENA porque su hermano César Yáñez Centeno estaba cerca de Andrés Manuel López Obrador, pero la fastuosa boda en Puebla lo hundió y el presidente de la Repúblico lo defenestró.

¿Y quién creen que lo rescató del hoyo? El narco senador Adán Augusto López Hernández, el mismo que, como gobernador de Tabasco, nombró como secretario de Seguridad Pública al líder del grupo criminal La Barredora, brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Todavía con la esperanza de que López Hernández fuera el presidente de México, César Yáñez operó para que su hermana fuera incluida en la lista de diputados plurinominales por el PT: Claudia fue candidata pluri y si hoy no es diputada federal es porque el Partido del Trabajo sólo alcanzó dos posiciones en la quinta circunscripción.

Pero aunque le perdonaron la primera traición, pues se enfrentó a la actual gobernadora y se alió con su enemiga en Manzanillo para unir fuerzas, Claudia Yáñez Centeno lo volvió a hacer: hoy, de nueva cuenta, le ha dado la espalda a la 4T y se opone, al igual que los enemigos del régimen, al Nuevo Puerto de Manzanillo, en el vaso dos de la laguna de Cuyutlán.

Su activismo en ese tema, pese a no tener nada que ver con la lucha del medio ambiente, no se entiende si no como una muestra más de su deslealtad hacia el sistema que le permitió volver a ser candidata del oficialismo pese a su hostilidad.

Claudia Yáñez insiste en que en el proyecto en el vaso dos de la laguna de Cuyutlán alguien hará negocio; el problema es que ya no se sabe si está enojada por eso o porque nadie la invitó al supuesto chanchullo.

Cualquiera que sea la razón, sin embargo, una cosa es clara: Claudia Yáñez Centeno ha traicionado dos ocasiones a la 4T en unos pocos años.

A ver si en el 2027 el oficialismo entiende que no puede seguir permitiendo que figuras como ella obtengan candidaturas sólo porque tienen parientes en la élite del gobierno de la República.

Y cuidado porque todavía puede ser diputada federal si alguno de los dos que están en funciones renuncia o se separa se su cargo para irse de candidato, pues ella está en el tercer lugar de la lista de pluris.