POR Luis Fernando Moreno Mayoral
La corrupción que se denunció hace unos días en puertos y aduanas pegó hasta Manzanillo.
Y no es porque el ayuntamiento a cargo de Rosa María Bayardo Cabrera sea protagonista de esta historia de huachicol fiscal —pues al final la responsabilidad en esos lugares es federal— sino porque ahí ocurrieron al menos dos crímenes relacionados con el robo de combustible.
El marino y la empleada de la FGR asesinados en el puerto sólo fue la punta de lanza para que la investigación en torno al huachicol fiscal se expandiera hacia otros puertos y aduanas que, ciertamente, ya se están dando a conocer por parte de las autoridades.
Tonatiuh Márquez, director general de Investigación Aduanera de la Agencia Nacional de Aduanas de México, informó que un grupo de 30 agentes aduanales concentraba el control de contrabando de hidrocarburos en México.
Y aunque no minimizó el problema, dio datos reveladores: más de 326 personas están vinculadas a proceso penal por delitos relacionados con contrabando energético, 78 han sido ya sentenciadas, y existen 818 carpetas de investigación con detenido y 6 mil 889 sin detenido. Además, 310 casos han sido judicializados ante jueces de control.
Los operativos que llevó a cabo la ANAM para detectar las irregularidades incluyeron los puertos de Pantaco, Manzanillo y Lázaro Cárdenas; de ahí que resulta interesante saber cuál es el papel de los últimos titulares de ASIPONA y de la Aduana de Manzanillo en este tipo de asuntos delicados.
¿O a poco nadie se dio cuenta de la serie de movimientos que se han hecho en la Administración de Sistema Portuario Nacional de Manzanillo y en Aduanas los últimos años?
¿Por qué las destituciones sin más? ¿Por qué, ante alguna eventualidad, simplemente anunciaron cambios sin explicar los motivos?
Los paros en la Aduana de Manzanillo nunca solucionaron nada; simplemente reprimieron a los huelguistas que se atrevieron a alzar la voz, como quedó demostrado cuando llegó la guardia nacional a llevarse a todos detenidos.
Aquí se planteó, en más de una ocasión, que las investigaciones debieran incluir a los últimos titulares de ASIPONA y de Aduanas de Manzanillo, porque no era posible que el contrabando de combustible se estuviera dando a grandes escalas, con los sobrinos del secretario de la Marina al frente, sin que los altos mandos estuvieran al tanto.
No basta con las destituciones que se hicieron para deslindar responsabilidades; se debe investigar a fondo a los directivos y altos mandos del puerto y de la aduana colimense, todo en aras de que se llegue hasta las últimas consecuencias y no haya impunidad en este crimen atroz que se cometió en contra de la Nación.
