POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Poco le duró el gusto a Rubén Rocha Moya su regreso soberbio y triunfal al gobierno de Sinaloa.
Sin consultar a la presidenta de la República ni mucho menos a la dirigencia de MORENA, con todos los señalamientos que había en su contra de vínculos con el narcotráfico, Rocha Moya decidió regresar a la gubernatura por decisión propia.
El viernes 21 de agosto, justo cuando la presidenta Claudia Sheinbuam Pardo se reportó enferma y no asistió a la conferencia mañanera, al ex gobernador de Sinaloa se le hizo divertido regresar al gobierno del Estado tras solicitar su reincorporación al Congreso del Estado de Sinaloa.
Todo el viernes, sin embargo, una batería de críticas se cernió en torno a la figura de la presidenta y de MORENA por el regreso de Rubén Rocha Moya: algunos del partido oficial se decantaron de la decisión del sinaloense y cuestionaron las formas y la falta de respeto hacia Claudia Sheinbaum.
En el regreso de Rocha Moya hubo unanimidad: fue una decisión torpe y soberbia.
MORENA, que viene arrastrando acusaciones del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado, sufrió un golpe letal con el regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa: sencillamente la narrativa de impunidad se corroboraba.
Pero un mensaje de la presidente de México bastó para que, al día siguiente, Rubén Rocha Moya volviera a solicitar licencia para separarse de su cargo por tiempo indefinido: se acató la orden presidencial.
El daño, sin embargo, ya está hecho: el efímero regreso de uno de los gobernadores más señalados por sus vínculos criminales, en concreto con la facción de La Chapiza del Cártel de Sinaloa, era inaudito y nadie lo podía creer.
De ahí que las críticas y la indignación inundaron las redes sociales y la narrativa del oficialismo, de que no se protege a nadie del movimiento que haya cometido alguna irregularidad, se fue al caño.
Si Rubén Rocha Mora presumía de protección oficial, incluso con seguridad de la Guardia Nacional y la Marina Armada de México, con su lamentable regreso al gobierno de Sinaloa ya la perdió: Palacio Nacional y el partido guinda cerraron filas y se deslindaron del protegido de Andrés Manuel López Obrador, que redundó en una nueva solicitud de licencia para separarse de su cargo por tiempo indefinido.
Si en Palacio Nacional vieron como un desafío el regreso de Rocha Moya, Estados Unidos seguramente lo tomó como una afrenta que tarde o temprano se cobrarán…tal vez al estilo Nicolás Maduro en Venezuela.
