POR Luis Fernando Moreno Mayoral
La decisión del gobierno del Estado, contrario a lo que muchos esperaban, no desembocó en un pleito entre privilegiados y desfavorecidos: el gran ganador fue la Universidad de Colima.
Los privilegiados, que son los del Colegio Anáhuac, pretendían apropiarse de las instalaciones donde estaba el Tec. de Monterrey: aunque estuvieron pocos meses en el lugar, a sabiendas de que se estaba analizando qué hacer jurídicamente, hicieron berrinche para quedarse.
Los desfavorecidos, que representan el pueblo bueno y sabio, también esperaban alguna escuela del bienestar o que se mudara algún plantel de educación media superior: tampoco se tomó esa decisión.
La Universidad de Colima fue la gran beneficiaria: ahí, de acuerdo a lo anunciado por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, estará la Facultad de Economía para ampliar la matrícula universitaria y generar mil 700 nuevos espacios para que más jóvenes puedan cursar una licenciatura.
Las manifestaciones de los padres de familia de los alumnos del Colegio Anáhuac, que se intensificaron las últimas semanas, generaron un conflicto que el gobierno del Estado debía atajar sin que ninguna de las partes se sintiera agraviada.
Recuperar las instalaciones de Jardines de Vistahermosa para escuelas públicas, aun cuando la utilidad del terreno era para ese fin, habría sido leído como una bofetada a la educación privada; se prestaría para que los críticos del oficialismo señalaran a la administración estatal de ser enemiga de los colegios de paga y de la clase más acomodada de Colima.
Pero permitir que el Colegio Anáhuac se quedara en las instalaciones donde operó el Tecnológico de Monterrey por alrededor de 40 años sería, además de una muestra de debilidad frente a las protestas de los padres de familia, darle la espalda a los jóvenes que no tienen oportunidades ni recursos para estudiar.
En medio de todo este conflicto, donde no protestarían ni los privilegiados ni los desfavorecidos, está la Universidad de Colima: la casa de estudios colimense ni es escuela de paga ni es escuela pública para los más pobres.
La mayoría de los casos, sin embargo, los estudiantes de escuelas privadas se inscriben en carreras de la Universidad de Colima; de la misma manera los alumnos de escuelas púbicas se esfuerzan para tener un lugar en la institución universitaria.
La determinación que tomó el gobierno del Estado, en conjunto con la Universidad de Colima, fue la mejor manera de destrabar el conflicto que se estaba acrecentando por la molestia de los padres de familia de los estudiantes del Colegio Anáhuac, que hablaban de despojo como si las instalaciones fueran suyas y como si no tuvieran las propias en Amado Nervo 700.
