Médicos del IMSS Colima están enojados porque no los apoya el pueblo

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Tengo que confesarlo: el personal médico del IMSS Colima que está protestando está bien organizado.

Pero no para dialogar ni para llegar a acuerdos ni para demostrar la preparación que tienen; están debidamente organizados para insultar, descalificar y reportar masivamente a medios que no están en su lucha.

Si con esa energía hubieran alzado la voz cuando en otras administraciones hacían falta medicamentos y no había aires acondicionados en las salas de operación, el pretexto más sonado para no intervenir a los pacientes, otra sería la historia.

Los médicos, enfermeras y personal administrativo están enojados porque se dieron cuenta que mucha gente no comparte sus métodos y saben perfectamente que siempre han mantenido una actitud indolente y soberbia cuando algún derechohabiente los busca para recibir atención.

Las citas a meses de distancia las dan ellos, sin siquiera esforzarse un poco para dar una solución; los que dicen que no hay medicamentos y que mejor vengan después o los compren por fuera son ellos, sin el más mínimo tacto; quienes niegan los exámenes de laboratorio y no le explican a la gente lo que sucede son ellos, cuando la mayoría de esos casos terminan en una complicación o muerte de un familiar.

Y quienes dejan de asistir a cirugías programadas, como sucedió con el especialista que no acudió a operar al taxista Carlos López la semana pasada, que terminó muriendo porque no resistió hasta el día que lo reprogramaron, son ellos, con las consecuencias trágicas que ya vimos.

Los médicos, enfermeras y personal administrativo del IMSS tienen todo el derecho de molestarse por no tener las herramientas necesarias para hacer su trabajo y marchar y exigir a la autoridad que los ayuden; a lo que no tienen derecho es a canalizar su odio contra medios y columnistas que no los apoyan y que exhiben sus fallas como servidores de la salud.

Porque hay que ser claros: el recelo de la gente hacia doctores y enfermeras es por las malas experiencias que han tenido en las instituciones de salud en México.

Hay médicos muy buenos y preparados, hay enfermeras con ángel y humanidad, hay personal administrativo que vive para servir a los derechohabientes; el problema es que los casos de prepotencia, de indolencia y de malos tratos generan una sensación de indignación y resentimiento hacia ellos, sobre todo cuando algún episodio termina en una complicación o muerte de un ser querido.

Así como ellos tienen el derecho a salir a las calles y pedir al gobierno que les den los insumos suficientes para trabajar, algo que está bien, también nosotros como medios tenemos todo el derecho de señalar cuando no estamos de acuerdo con sus métodos o a exhibir sus fallas cuando así sea necesario.

Las últimas editoriales en PXPress sobre los problemas en el IMSS Colima, con toda la cascada de insultos y llamados a censurar la cuenta, nos demuestra que hay un sector de los funcionarios de la salud que sólo quieren imponer su narrativa y que no respetan las opiniones divergentes.

Y qué miedo que de esa gente dependa la salud y la vida de nuestros seres queridos.