POR Jorge Octavio González
El tema del agua sucia en el área metropolitana de Guadalajara no es nuevo: desde antes del Mundial de Fútbol ya estaba, pero el furor por el evento lo invisibilizó.
Pero ya no hay fútbol ni huracán Simón ni nada que tape la realidad; de cualquier forma el gobierno del emecista Pablo Lemus Navarro ha sido indolente sobre el conflicto e incluso se ha burlado de las personas que piden una solución.
El colmo del gobierno autoritario de Jalisco, una de las dos administraciones que más les gusta presumir a los dirigentes de Movimiento Ciudadano, es haber reprimido a quienes manifestaban que en sus casas caía agua sucia: las autoridades tuvieron la gran idea de enviar a los bomberos a bañar a la gente con chorros de agua limpia.
Pablo Lemus es, sin duda alguna, un gobernador indolente y autoritario: incluso periodistas especializados en temas de crimen organizado lo ligan a cárteles de la droga que lo impulsaron a llegar a la gubernatura del Estado.
Más allá del problema del agua sucia, que en alguna ocasión el gobernador de Jalisco dijo que se solucionaría alrededor de dos años más, se metió en un problema mayúsculo con la represión y encarcelamiento de decenas de ciudadanos que decidieron alzar la voz y exigir un derecho humano como es el agua.
Aunque en un principio lo negó, porque nadie de su equipo lo informó debidamente, Pablo Lemus fue reconociendo poco a poco que sí hubo detenciones arbitrarias y una cantidad importante de ellos no tenían por qué haber sido remitidos a la cárcel.
Los videos en redes sociales, así como las declaraciones de los familiares de los acusados, orillaron al gobierno de Jalisco a liberar paulatinamente a las personas que encarceló; el problema es que obligaron a firmar un documento donde se comprometían a no interponer denuncias en contra de policías para salir de inmediato en libertad.
El gobierno de Jalisco, encabezado por uno de los perfiles más influyentes en Movimiento Ciudadano, demostró indolencia e ineficacia en el tema del agua; nunca se tomaron en serio el problema de la salud púbica y sólo se justificaron culpando al ex presidente López Obrador de no haber radicado los recursos suficientes para concluir la presa El Zapotillo.
Y si bien el gobierno federal tiene que apoyar con recursos para la construcción de presas que se requieren a la brevedad, lo cierto es que el gobierno de Pablo Lemus no ha sabido gestionar ni cabildear para obtener el dinero.
Prefirió que el asunto estallara en una crisis de agua contaminada en las casas de los jaliscienses, en lugar de meterse a fondo a solucionar el problema.
El gobierno de Jalisco, uno de los dos que más orgullo generan a los líderes de Movimiento Ciudadano y que hasta ponen de ejemplo en otras entidades, sencillamente no está a la altura de las demandas ciudadanas; no responden con soluciones sino con represión y cárcel y, sobre todo, no tiene nada de especial ni se diferencia de los peores gobiernos del PRI, del PAN y de MORENA.
