Médico del IMSS Colima falta el viernes a cirugía; reprograma para el lunes y el paciente muere el fin de semana

POR Jorge Octavio González

La indolencia y negligencia de los directivos y personal médico del IMSS en Colima sigue cobrando vidas sin que haya consecuencia alguna para los responsables.

Un trabajador del volante, que tenía una condición médica que requería atención inmediata, tenía que ser intervenido el pasado viernes 2 de octubre; como suele suceder cuando no existe el compromiso de los galenos, el especialista sencillamente no se presentó a trabajar y pidió que se reprogramara la cirugía.

La operación se reprogramó para este lunes 5 de octubre; el problema es que el taxista no resistió hasta ese día y falleció durante el fin de semana.

¿Alguien se va a responsabilizar de esa muerte que, por supuesto, es negligencia médica? ¿El especialista? ¿El director de la clínica 1 del IMSS, en Villa de Álvarez? ¿La delegada Fátima Borrego Pérez? ¿Nadie? ¿En serio?

En días pasados, sin embargo, personal del Instituto Mexicano del Seguro Social salió a las calles a manifestarse contra las autoridades de la salud por falta de medicamentos y de insumos para atender a los derechohabientes.

“No te vayas a enfermar porque no tenemos material” fue lo que, de manera cínica y desvergonzada, coreaban los trabajadores de la institución médica que, ciertamente, de esa manera justificaban su inoperancia en las clínicas de la entidad.

Hasta ahora, ya que la gente se hartó y también se decidió a exhibir a personal administrativo y enfermeros en redes sociales, es que salen a exigir las herramientas necesarias para trabajar.

Antes no sucedía eso: aun cuando también había escasez de medicamentos, indolencia en la atención y malos tratos hacia los pacientes, había un silencio cómplice que cubría con su manto protector al personal en general.

Pero no hace mucho, cuando en Colima a un médico le balearon el carro porque su negligencia provocó la muerte de una persona, también comenzaron a protestar los médicos, enfermeros y personal administrativo contra las carencias en las cínicas del IMSS por el miedo a la furia de la gente que padece su falta de compromiso y profesionalismo.

El gremio de taxistas, que es unido y solidario, debería organizare para entablar acciones legales que obliguen al IMSS a sancionar a los responsables de la muerte del señor Carlos López Reyes y reparen el daño a sus familiares.

Sólo así, cuando haya intervenciones quirúrgicas, los médicos se la pensarán dos veces antes de ser indolentes y dejar morir a los pacientes que tienen la obligación de salvar.