Los delirios del poder

POR Jorge Octavio González

Lo destacable no es que Rubén Romo Ochoa se haya reunido con Virgilio Mendoza Amescua para hablar sobre la viabilidad de una mega alianza de oposición en Colima.

Lo verdaderamente trascendente es lo que, aún sin ser desmentido, el ex diputado de MORENA dijo sobre las coincidencias que tuvo con el senador del Verde Ecologista de México.

Primero escribió: “Coincidimos en que ha llegado el momento de rescatar a Manzanillo y trabajar en la construcción de una mega alianza que una a ciudadanos, liderazgos y fuerzas políticas comprometidas con un solo objetivo: devolverle el rumbo a nuestro municipio y poner por delante el interés de los manzanillenses”.

Pero aquí viene lo interesante: “También coincidimos en que el camino que ha tomado Manzanillo ha perjudicado a la mayoría de las familias”.

Dando por válida la afirmación, pues Rubén Romo no es alguien que inspire confianza, significa que Virgilio Mendoza ya se abrió de capa y cuestiona la gestión de la presidente municipal de Manzanillo con licencia con los opositores que quieren sacar a MORENA de Palacio de Gobierno.

Rubén Romo Ochoa, que como diputado era de los que subía a tribuna a sacar todos los cuentos del pasado para restregárselos a los priístas y panistas, hoy sostiene reuniones con liderazgos del PRI y del PAN para negociar una alianza anti oficialismo.

Sólo es cuestión de revisar el archivo del Congreso del Estado para ver el odio y la sinrazón del entonces diputado por Manzanillo en contra del viejo régimen: no se cansó de decirles corruptos y asesinos en cada sesión que había.

Hoy, después de ser corrido a bastonazos del cargo que le dieron como director de la región 2 en la Delegación de Programas para el Bienestar de Colima, busca sentarse con quienes combatió con odio y descalificaciones; se dice preocupado por Colima y por Manzanillo porque ya no está en la nómina oficialista.

Romo Ochoa se reunión con liderazgos del PAN y con Virgilio Mendoza Amescua; también dijo que lo hará con Mely Romero para buscar coincidencias que generen alianzas electorales rumbo al 2027.

¿Se reunirá con la gente de Movimiento Ciudadano? ¿Buscará a Chuy Dueñas, a quien le decía en tribuna Chuy Mentiras? Rubén Romo, como polemista, era malísimo; tanto así que hasta Jesús Dueñas García le ganaba los debates al entonces diputado del oficialismo.

Así de intrascendente fue Rubén Romo como diputado local.

Es más: ¿quién demonios es Rubén Romo?

De Virgilio Mendoza ya todo se puede esperar: es un opositor consumado que busca aliarse con quienes tendrán la encomienda de sacar a MORENA de Palacio de Gobierno y arrebatarles la mayor cantidad de posiciones en los Municipios y en el Congreso del Estado.

No es raro que, por su naturaleza de traidor, Virgilio Mendoza esté fichando para su causa a iguales a él, como ya lo hizo con el diputado morenista Gustavo Larios Uribe, un sindicalista que nada ha hecho a favor de sus agremiados desde el Congreso local.  

Pese a decirse un viejo lobo de mar en las lides de la política, Gustavo Larios fue demasiado ingenuo para creerle a un político que dirige un partido con dueños criminales que sólo buscan el beneficio personal.

Si para continuar su negocio los dueños del PVEM tienen que entregar la franquicia al oficialismo de Colima, sin dudarlo lo harán; Virgilio Mendoza sólo tendrá que obedecer y decir, como lo hizo con José Ignacio Peralta Sánchez en el 2015, que se hará a un lado para que la eventual candidata del oficialismo gane la elección el próximo año.

La libertad bien lo vale.