POR Jorge Octavio González
La respuesta de Indira Vizcaíno a Virgilio Mendoza, sobre si los trabajos en la autopista Colima-Manzanillo concluirán o no en diciembre de este año, es relevante: antes de puntualizar sus dichos, sin embargo, lo llamó “aliado”.
Y es que, desde su arribo a la 4T a través del Verde Ecologista de México, el senador de la República no se cansó de repetir que, en lo que respecta a la política, él era un aliado de la presidenta de la República a nivel nacional y de la gobernadora de Colima a nivel local.
El aliado ya no lo fue cuando se dio cuenta que la candidata del oficialismo a la gubernatura el Estado, que hoy es Rosa María Bayardo Cabrera en su papel de coordinadora estatal de la defensa de la transformación y la soberanía en Colima, le ganaba dos a uno en todas las encuestas que se realizaron para medir a los perfiles para suceder a la mandataria estatal.
Indira Vizcaíno siempre tuvo información acerca del historial de traiciones de Virgilio Mendoza: si fue capaz de darle la espalda a José Ignacio Peralta Sánchez cuando el ex gobernador cayó en desgracia y sin más se fue a los brazos del oficialismo, no iba a sorprender que traicionara a la gobernadora, como en efecto sucedió.
Exhibido como un perfil que nunca iba a poder alcanzar a Rosi Bayardo en las encuestas, como lo dieron a conocer en la dirigencia nacional de MORENA, y dejado a su suerte por los dueños del Partido Verde Ecologista de México a nivel nacional, a Virgilio Mendoza no le quedó de otra más que recurrir a sus amigos del PRIAN a ver si los convencía de encabezar una mega alianza opositora en el 2027.
Los liderazgos del PRI y del PAN, que conocieron a Virgilio Mendoza cuando era parte del sistema criminal y represor que gobernó Colima hasta el 2021, no lo recibieron como él esperaba: el propio Kike Rojas, con todo y que el tricolor está en los huesos, le dijo que sería bienvenido al partido, nada más que tendría que hacer fila para las candidaturas.
Y en el PAN no hay poder humano que le tumbe la candidatura al presidente municipal de Colima: existe un trabajo de años y una base social que no permitirían, aunque los falsos profetas digan que es por el bien de la entidad, que Riult Rivera decline por alguien más —mucho menos por Virgilio— para ganarle a MORENA.
Indira Vizcaíno le dio la estocada final al aliado Virgilio Mendoza: sus señalamientos, respecto a que las obras en la autopista Colima-Manzanillo no quedarían concluidos en diciembre de este año, son con tintes políticos y personales, además de un golpeteo sin la información debida.
Porque, como señaló la mandataria estatal, como aliado del gobierno del Estado podría haber preguntado al director del Centro SICT Colima, a la secretaria de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Movilidad o a la misma gobernadora del Estado; en lugar de eso decidió soltar un chisme en un programa de radio que no lo cuestionó en lo absoluto sobre sus afirmaciones.
Pero en fin: Virgilio Mendoza, sin posibilidades de ser candidato a gobernador por el oficialismo ni por la oposición, está de migajero pidiendo Manzanillo para sumarse a la alianza opositora.
Allá la oposición si le dan el puerto a un sujeto que ha demostrado no tener palabra y que traiciona a la más mínima oportunidad.
