POR Jorge Octavio González
Durante semanas lo negaron, pero al final lo tuvieron que reconocer: el diputado Gustavo Larios Uribe se fue a los brazos de Joel Padilla Peña y aspira a ser el candidato del Partido del Trabajo a la presidencia municipal de Manzanillo.
El sempiterno líder de la Unión de Estibadores y Jornaleros del Pacífico llegó al Congreso del Estado con las siglas de Movimiento de Regeneración Nacional; fue la marca del partido guinda la que lo llevó al Poder Legislativo, pues ni siquiera al interior de la organización sindical a su cargo goza de buena reputación.
Gustavo Larios, como toda veleta, primero coqueteó con Virgilio Mendoza y se tomó fotos con él para que el oficialismo se diera cuenta de lo que se iban a perder; en MORENA nadie le hizo caso porque no representa a nadie y lo dejaron que se siguiera exhibiendo como el vividor y oportunista que siempre ha sido.
Pero Joel Padilla Peña, molesto porque mordió el polvo en la encuesta interna de MORENA para elegir al coordinador de la defensa de la transformación y la soberanía nacional, decidió convencer a Larios Uribe para que se sumara a su causa y, con ello, provocar un boquete en el partido guinda.
No fue así: aun cuando Gustavo Larios se sume al PRIAN, que tiene una mini bancada que da pena ajena, la fracción de MORENA sigue teniendo la mayoría que requiere para aprobar leyes y reglamentos. El cacique sindical ni siquiera es indispensable.
Consumada la traición, a la que Joel Padilla contribuyó con total agrado, Gustavo Larios Uribe pretende convertirse en el candidato del PRI a la presidencia municipal de Manzanillo, como si el negocio familiar de Joel Padilla tuviera la suficiente fuerza como para hacer ganar a alguien en el puerto.
El voto de los petistas, si bien es corporativo y condicionado, no alcanza para los sueños guairos de Joel Padilla y Gustavo Larios: en el oficialismo están decidiéndose entre Jorge Padilla Castillo y Andrea Naranjo Alcaraz para la candidatura en cuestión, por lo que la participación de Larios Uribe no es más que otro intento fallido por llamar la atención del partido en el poder.
Alguien de su entorno, que debe ser su peor enemigo, está aconsejando a Gustavo Larios de la peor manera: fuera de MORENA lo único que podrá ser el diputado es socio de la empresa familiar de Joel Padilla Peña y ya.
Rumbo al 2027, que cada vez está más cerca, las decisiones que tomen los políticos serán vitales para determinar su futuro inmediato; hacer un mal cálculo o irse con el proyecto equivocado sólo garantizará el ostracismo, como parece que va directo y sin escala Gustavo Larios Uribe.
