POR Luis Fernando Moreno Mayoral
La respuesta es por demás clara: NO.
A Claudia Sheinbaum Pardo en ningún momento le gritaron ni trataron de interrumpirla mientras daba su discurso el sábado 5 de septiembre en Colima.
Pero la oposición, carente de proyecto y de ideas, prefirió utilizar el ecosistema de manipulación que tiene en las redes sociales y algunos medios de comunicación para difundir que los gritos del público asistente estaban dirigidos hacia la presidenta de México.
¿Qué fue lo que sucedió en realidad?
Que, mientras Claudia Sheinbaum Pardo estaba hablando, una activista sacó un megáfono y comenzó a lanzar consignas en contra de la presidenta de México; como en el evento había mayoritariamente gente del oficialismo y beneficiarios de los programas sociales, se molestaron por el ruido y pidieron al unísono que se saliera del lugar.
Si ella no quiso salirse, argumentando que tenía todo el derecho de manifestarse y decirle lo que quisiera a la presidenta de la República, los asistentes tampoco dejaron que el evento se arruinara y a gritos y consignas pidieron que se retirara.
Cierto que hubo una persona que intentó arrebatarle el megáfono, pero no lo logró: eso sólo sirvió para que los medios de la derecha colimense tomaran ese fragmento para gritar a los cuatro vientos que en la cuarta transformación no toleraban la libre manifestación y reprimían a quienes la ejercieran.
Y les funcionó…por un momento: la misma Azucena Uresti, que en un principio publicó en su cuenta de X que en Colima le habían gritado a Claudia Sheinbaum “¡fuera, fuera!”, cuando recibió la andanada de desmentidos y videos que probaban la farsa borró la publicación.
El PRIAN en Colima, desesperados porque no tienen discurso ni credibilidad, decidieron utilizar un argumento baladí para descalificar el evento de la presidenta en la entidad; cuando la verdad se les vino encima, se centraron en la supuesta represión hacia la activista.
No voy a juzgar el activismo político de la señora que se manifestó porque no es el centro de este análisis: ella puede ir a donde quiera y gritar las consignas que crea pertinentes en eventos de la presidenta o de cualquier otra autoridad.
Pero resulta hasta sarcástico que el PRIAN haya montado toda una campaña de comunicación para presentarla como una víctima del sistema cuando ella, desde que decidió participar en política y buscar cargos de elección popular, siempre ha sido clara en repudiar a los priístas y panistas.
Cuando compitió por el distrito 7 de Villa de Álvarez, por ejemplo, no se cansó de señalar el raudal de dinero que utilizaba la candidata Sofía Peralta Ferro en su campaña; a la fecha sigue cuestionando la labor de la diputada panista e insiste en que viola la ley electoral en promoverse en toda la ciudad para el próximo cargo que busca.
Un rufián como Jesús Alberto Partida Valencia, que utiliza recursos para reportar falsamente a medios para eliminar sus cuentas en redes sociales, también se montó en el tema y se llenó la boca diciendo que en MORENA no escuchaban a los manifestantes y etiquetaban a quienes ejercían su derecho a expresarse. Un farsante y sinvergüenza.
La activista, sin embargo, en sus discursos repudia lo que representa Sofía Peralta y Alberto Partida: la corrupción, el terror, el dispendio, la censura y la indolencia.
Cuando al PRIAN no le funcionó la mentira de los gritos a la presidenta —que nunca sucedieron, en efecto—, le siguieron con la defensa a la activista: hasta que se den cuenta que ella repudia a los políticos del PRI y el PAN y que ha dicho que nunca los apoyaría para que regresen al poder a enriquecerse a costa del pueblo.
Lo que sí quedó demostrado es que la oposición se va a colgar de cualquier argumento o mentira para atacar y descalificar al oficialismo en las próximas elecciones: con medios anónimos e influencers que se sacaron de la manga y que ahora repiten el script que les envían los genios del marketing y estrategas que operan desde oficinas municipales y del partido que tiene sin identidad y valores la cacique dirigente Julia Jiménez Angulo.
