Guadalupe Taddei se va del INE por amor

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Su permanencia era insostenible: Guadalupe Taddei, presidenta consejera del Instituto Nacional Electoral, se tenía que ir por la serie de escándalos que se difundieron las últimas semanas sobre ella.

Los audios, las fotografías y videos filtrados a los medios de comunicación, en donde se exhibió la estrecha relación entre la presidenta del INE y uno de los proveedores de la dependencia, sólo se equipara a las campañas que se hacen desde la presidencia de la República.

La oposición, aun cuando tiene a varios medios a su favor, no posee tanta fuerza como para hacer que su agenda penetre tanto como el tema de la asignación de contratos millonarios a José Alfredo Hernández Casillas, empresario dedicado al suministro de materiales electorales que se llevó a los hijos de Taddei a París, Francia.

Sospechoso, por supuesto: ¿la feroz campaña contra Guadalupe Taddei fue patrocinada desde la oposición o desde Palacio Nacional?

Las dos teorías tienen sustento.

Pero hay una más que, ciertamente, mueve a reflexionar: la filtración del material audiovisual entre Guadalupe Taddei y José Alfredo Hernández Casillas sería por un hackeo al teléfono del empresario por parte de Estados Unidos.

Esto significa que la administración de Donald Trump tiene sus ojos en el organismo que calificará las elecciones en el 2027.

El nivel sube: no es lo mismo que la oposición obtenga material para desprestigiar a la presidenta del INE, lo que se limitaría a mera politiquería, a que Estados Unidos se meta con el órgano electoral con quién sabe qué intenciones.

Guadalupe Taddei, muy cuestionada desde su llegada al INE, sucumbió al amor y José Alfredo Hernández Casillas, su contratista favorito desde que estaba en el INE Sonora, fue su perdición.

El amor fue más poderoso que los señalamientos de corrupción y de nepotismo que circularon alrededor de su presidencia en el INE.

Guadalupe Taddei no tuvo de otra más que presentar su renuncia