La pepena de chapulines nunca se acaba en el PAN Colima

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Lo relatado retrata fielmente el sentimiento de la gente hacia el PAN: en una protesta de los trabajadores del IMSS, en la ciudad de México, llegó Jorge Romero Herrera con un séquito de panistas; intentaron hablar y solidarizarse con ellos en su lucha. Los manifestantes, que también tienen memoria y saben lo que hicieron los gobiernos de Acción Nacional en contra de la clase trabajadora, le gritaron traidor y lo corrieron del lugar.

El líder del cártel inmobiliario, que con sus ademanes parece imitar a Clavillazo, se enojó y se retiró del lugar; cuando los medios quisieron saber su opinión de lo que había ocurrido, con un semblante de derrota dijo que ya había dicho lo que tenía que decir. Se subió al camión y se perdió entre el mar de consignas de la gente que, ciertamente, está harta de las precarias condiciones en sus centros de trabajo.

En Colima, también con la idea de que la sociedad ya olvidó cómo se aliaron con el PRI criminal y corrupto que saqueó el Estado por décadas, Julia Jiménez Angulo está en su emprendimiento de reciclar a cuanto cartucho quemado y chapulín se encuentra en la calle para dar la impresión de que se están uniendo en masa al panismo.

¿Cuáles han sido sus últimas adquisiciones?

Primero hablemos del último: Juan Carlos Pinto Rodríguez, ex presidente municipal de Tecomán por el PRI, acaba de ser presentado en sociedad por la dirigente estatal del PAN en Colima como si hubieran fichado a Lionel Messi.

Pinto Rodríguez, que se sintió en su momento con la capacidad de disputarle a Mario Anguiano Moreno la candidatura tricolor a la gubernatura del Estado, allá por el 2009, venía de Movimiento Ciudadano, en donde creyó que le darían la candidatura a la presidencia municipal.

El ex alcalde tecomense, ensoberbecido por unos cuantos que le decían al oído que tenía serias posibilidades de ser el próximo gobernador de Colima, en realidad era un presidente municipal del montón: de los tiempos donde el PRI ganaba con cualquier perfil que pusieran de candidato.

Juan Carlos Pinto pecaba de soberbia y tenía un ego demasiado grande: al final sólo fue la burla de la clase política porque en ningún momento tuvo posibilidad alguna de competir siquiera por la candidatura del PRI al gobierno de Colima.

Basta ver su pésima y terrible administración municipal para darse cuenta de que no tenía la experiencia ni la habilidad para gobernar el Estado: su único argumento para sentirse con derecho a participar es que era de Tecomán, de donde provenía el entonces mandatario Silverio Cavazos Ceballos, que llegó al poder por una tragedia que también le costó caro al pueblo colimense.

En el PAN de Tecomán deben estar sin representatividad como para acoger a Juan Carlos Pinto Rodríguez como uno de sus activos en el municipio: si Julia Jiménez cree que le va a aportar algo, allá ella.

Lo cierto es que el ex alcalde tecomense es una caricatura de político que, por lo que se ve, encaja muy bien en el panismo: tiene los mismos anti valores e inmoralidad de sus dirigentes en la entidad.

Del otro después hablamos: también viene de Movimiento Ciudadano y del PRI.

El mismo camino de Margarita Moreno y sus secuaces.