Coquimatlán, un municipio fallido: prevalece ingobernabilidad

POR Jorge Octavio González

El municipio que tiene a su cargo Luis Gerardo García Olivares tendría que ser intervenido por el Estado: hay caos e ingobernabilidad.

En poco más de una semana la administración de Coquimatlán se ha visto envuelta en diversos escándalos que, ciertamente, dan la impresión de que en dicho municipio no hay autoridad.

Lo más reciente, viniendo de un penoso caso de tortura de dos policías de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, es el uso de un vehículo oficial en el festejo del triunfo de la Selección Mexicana de Fútbol ante Ecuador.

Para Martha Azucena Mendoza Molina, directora del Instituto Municipal de la Mujer del ayuntamiento de Coquimatlán, fue muy fácil utilizar el vehículo para ir al Rey Colimán y sumarse al festejo del pase de la Selección Mexicana a los octavos de final.

El problema, sin embargo, es el simbolismo: el carro oficial, si bien es del gobierno del Estado, se dio en comodato al ayuntamiento de Coquimatlán desde el 2021 para reforzar su área de atención a mujeres y la prevención de la violencia de género.

El vehículo, entre otras funciones, se puede utilizar para el traslado de víctimas de violencia; lo lamentable es que este martes, a horas de la noche, la directora Azucena Mendoza Molina no trasladaba a ninguna víctima, sino que acudió al lugar para festejar el triunfo de la Selección Mexicana de Fútbol.

La indolencia es ilustrativa en este caso: en lugar de utilizar el vehículo para el trabajo diario de la dirección del Instituto Municipal de la Mujer en el ayuntamiento de Coquimatlán, su titular prefirió trasladarse hasta otro municipio para divertirse con la demás gente que festinaba el pase a los octavos de final.

Un funcionario, más si tiene una carga de trabajo muy pesada, puede tener bajo su custodia un vehículo para sus funciones del día a día; lo que no puede hacer es utilizar la unidad para asuntos personales, en especial si se trata de un festejo colectivo como el del martes pasado.

Lo increíble es la soberbia de la funcionaria del ayuntamiento de Coquimatlán: a sabiendas de que la están grabando, no hace nada para siquiera simular sorpresa o vergüenza; ella simple y sencillamente se mantiene tranquila y sale del auto con todo el cinismo del mundo.

Pero así es el alcalde: soberbio, fiestero e indolente.

La funcionaria Martha Azucena Mendoza Molina sólo actuó como su jefe político: hizo uso de un vehículo oficial, que está destinado para la atención de víctimas de violencia, para ir a festejar el triunfo de la Selección Mexicana de Fútbol como si no tuviera nada de malo ni de irregular.

Es tan descarado el desprecio por la ley en Coquimatlán que sus funcionarios, comenzando por el alcalde Luis Gerardo García Olivares, actúan como si nunca los fuera a alcanzar el largo brazo de la justicia.

Con todos los escándalos que se han ventilado recientemente, como por ejemplo el caso de la tortura a un ciudadano por elementos policiacos, hay materia para una intervención del Estado y destituir a las autoridades del ayuntamiento de Coquimatlán ante su evidente incapacidad y el vacío de autoridad que impera a lo largo y ancho del municipio.