POR Jorge Octavio González
Chihuahua y San Luis Potosí son las entidades que los grupos de poder al interior de MORENA y aliados se están disputando a muerte.
Colima está exenta de esa situación.
Rosa María Bayardo Cabrera se inscribió, junto con Gricelda Valencia de la Mora y Joel Padilla Peña, para ser la coordinadora estatal de defensa de la transformación y la soberanía nacional de Colima.
El proceso interno de MORENA, sin embargo, ha transcurrido sin problema alguno: los contendientes están haciendo sus recorridos y están siendo medidos por encuestadoras profesionales.
El único que no se disciplinó fue Virgilio Mendoza Amescua: pese a que sus patrones dijeron que sólo en San Luis Potosí no habría alianza, el senador del Verde Ecologista de México se rebeló a la instrucción y se empecinó en no inscribirse al método de selección de Movimiento de Regeneración Nacional.
En San Luis Potosí el narco gobernador Ricardo Gallardo Cardona está empeñado en imponer como su sucesora a su esposa Ruth González Silva: a pesar de que la presidenta Claudia Sheinbuam Pardo pidió expresamente no incurrir en nepotismo, al mandatario estatal del PVEM le valió una pura y dos con sal.
La senadora González Silva, que además está utilizando una ley en San Luis Potosí para encarcelar a sus críticos, será la candidata del Verde Ecologista al gobierno del Estado; ahí ya no hay posibilidad alguna de una alianza con MORENA.
En Chihuahua la situación es más tensa: aunque Andrea Chávez viene haciendo actos anticipados de campaña desde años atrás, utilizando recursos de empresarios para promover su imagen, en Palacio Nacional no la quieren por ser incondicional del senador Adán Augusto López Hernández.
El Verde Ecologista, en voz de Arturo Escobar y Vega, condicionó su alianza con MORENA si el candidato común es Cruz Pérez Cuéllar, presidente municipal de Ciudad Juárez; el Partido del Trabajo también se sumó a la propuesta y quieren que el abanderado sea Pérez Cuéllar.
Andrea Chávez, el emblema de la política corrupta y arribista que es capaz de hacer cualquier cosa con tal de sobresalir, lleva ventaja en las encuestas porque ha gastado millones de pesos en su imagen y en hacer saber que quiere ser gobernadora de Chihuahua.
Pero la caída de su promotor Adán Augusto López Hernández, por los negocios millonarios al amparo del poder y el escándalo de imponer como secretario de Seguridad Pública en Tabasco al líder de un cártel criminal, le pegó a la senadora de MORENA en la línea de flotación.
Y si tomamos en cuenta que la gobernadora Maru Campos hará todo lo que esté a su alcance para que la morenista no sea la próxima mandataria de Chihuahua, el horizonte se ve muy desesperanzador para la joven promesa que llegó al Senado de la República de la mano del hombre más poderoso de México después del presidente de México.
Colima, como se dijo al inicio de esta columna, está exenta de las disputas internas y de grupos de poder que se quieren imponer en el reparto de las candidaturas.
El único prietito en el arroz es el berrinche de Virgilio Mendoza Amescua, que no es capaz de reconocer que una mujer que tiene en la política menos de 10 años la supera con creces en todas las mediciones que se han realizado: su ego está tan lastimado que prefiere no inscribirse en el proceso interno para no pasar por la humillación de perder ante Rosi Bayardo.
La indisciplina del senador del Verde Ecologista, sin embargo, lo está hundiendo: además de que no será parte de la alianza del oficialismo en las próximas elecciones, tampoco logró formar una mega alianza opositora donde él sea la cabeza del proyecto.
Irá solo como candidato del PVEM: su derrota está más que cantada desde estos momentos.
