POR Luis Fernando Moreno Mayoral
La tigresa de Colima, en el programa que le patrocinan para hacer apología del delito y lucrar con la sangre de los jóvenes de la entidad, utilizó más de 20 minutos de su tiempo para criticar el trabajo de PXPress, cambiarme de nombre y amenazarme con una denuncia penal.
La denuncia es lo que menos me importa: ya he sido denunciado y he ido a los tribunales anteriormente; ya me enfrenté a los políticos corruptos de piel sensible que quisieron encarcelarme en el pasado.
Pero qué creen: les gané.
Lo que dijo después es lo que debe ponerse sobre la mesa: “No saben con quiénes se están metiendo”, dijo al aire con ese tono arrogante con que se suele conducir quien fue el guachoma de Humberto Silva.
Que quede documentada la amenaza que, tratándose de una cadena hotelera con mucho dinero y poder, me hicieron a través de su merolico que, para mayores señas, habla peor que Cantinflas.
Para no ser alguien importante, alguien que no les quita el sueño, se han tomado demasiadas molestias en monitorear mis contenidos y stalkear las historias del medio que dirijo: también continúan los reportes falsos y los comentarios con la misma narrativa de culparme de formar parte de una conspiración del gobierno para acallar a los medios de Colima.
Nunca me pidieron mi opinión, pero aquí va: NO estoy de acuerdo en que se reporten las páginas de medios de comunicación que tienen responsables de sus contenidos; en ningún momento avalaré que ningún gobierno ni político ni empresario ni alguien del crimen organizado utilice sus recursos económicos y contactos para eliminar las redes sociales de los medios y de los periodistas.
Quien sea que haya hecho eso debe ser investigado e imponérsele la sanción más grave de acuerdo al daño que provocó; también debe ser exhibido ante la opinión pública para que se le caiga la cara de vergüenza y todo sepan quién es esa basura de persona.
Y conste que lo digo tanto si fue el oficialismo como la oposición; a cualquiera que haya actuado en contra de la libertad de expresión se le debe condenar de manera unánime.
Varios medios de comunicación, desde hace varias semanas, denunciaron la suspensión de sus cuentas de Facebook; la mayoría señaló al gobierno de estar detrás de los ataques y los reportes falsos por derechos de autor que obligaron a la plataforma a eliminar sus cuentas.
Y está bien: tienen todo el derecho de señalar a quienes consideren estar detrás de esos cobardes ataques.
Pero lo que sucedió después también merece una condena: PXPress comenzó a recibir ataques y reportes falsos por derechos de autor, igual que ellos; la cuestión es que en este caso ninguno de los políticos que salieron a defender a los otros medios han salido a condenar el hecho.
Y esto me lleva a una conclusión: los políticos de Colima, particularmente los que están en la oposición, son los más hipócritas de todos; ellos no defienden genuinamente a los periodistas ni la libertad de expresión, sino a los medios que replican su narrativa de golpeteo contra sus enemigos políticos.
Ahí está el caso del diputado Alberto Partida Valencia: mientras se rasgaba las vestiduras por la suspensión de las cuentas de varios medios de comunicación, todo ellos con una línea de golpeteo al oficialismo, al mismo tiempo utilizaba los micrófonos de La tigresa de Colima para insultar a PXPress y amenazar con divulgar los contratos con dependencias de MORENA como una manera de vengarse por las críticas que recibe.
Pierde su tiempo ese enano dictador: puede buscar todo lo que quiera.
Se va a llevar una desagradable sorpresa.
El que se tiene que preocupar es ese payaso legislador: todo lo que esconda y todas las corruptelas en las que incurra van a ser expuestas en este medio.
Incluso va la propuesta: toda aquella persona que haya sido agraviada por ese impresentable panista puede enviarme sus quejas a los correos y a los teléfonos que están en mi medio: me dará mucho gusto ayudar a difundir la porquería de servidor público que es ese sujeto.
Y a los demás político que tienen razones de sobra para desaparecer PXPress, van de nuevo los nombres: Sofía Peralta Ferro, Arnoldo Ochoa González, Luis Gerardo García Olivares, Virgilio Mendoza Amescua, Margarita Moreno y los asesores que tienen antecedentes de eliminar cuentas en redes sociales, Griselda Martínez Martínez, Martha Zepeda del Toro, más los que se acumulen adelante.
Ya lo dije con anterioridad: no le temo a empezar de cero.
Las cuentas de redes sociales las pueden eliminar cuantas veces quieran, ¿pero saben lo que nunca van a poder desaparecer?: el talento.
Y mientras esté con vida, porque sé que mañana puedo no estarlo o me pueden levantar o desaparecer en cualquier momento, en las páginas de PXPress cuestionaré a todos los políticos que no hagan su trabajo y a los que irrespeten a los medios de comunicación con sus respuestas de matoncitos y bravucones que, como Beto Partida, viene haciendo contra el medio que dirijo y otros más que les incomodan.
Sé que hoy estoy y mañana tal vez no.
Pero hoy, sin embargo, estoy.
Un día a la vez.
