Causa Miramar-Peñitas se desvirtuó por presencia de políticos oportunistas

POR Jorge Octavio González

Es un hecho que hay personas que genuinamente acudieron a la convocatoria de desobediencia civil para retirar los obstáculos de la carretera Miramar-Peñitas en Manzanillo.

Y hay un culpable neto: la Administración del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo que, quién sabe por qué razones, tiene dos años sin concluir las obras programadas en el tramo vial.

Si hay molestia ciudadana por la incompetencia de ASIPONA, y hay un movimiento social que respalda acciones de resistencia civil pacífica, no tiene por qué ensuciarse la causa con la presencia de políticos y activistas que sólo buscan sacar raja política, como los miserables carroñeros que son.

En primer lugar está el ajonjolí de todos los moles: Martha Zepeda del Toro, destituida como regidora del ayuntamiento de Manzanillo por estar señalada por diversos delitos, nada tenía que hacer en una manifestación ciudadana.

Su presencia, que nunca es desinteresada y siempre busca llamar la atención de los reflectores, sólo manchó la protesta por sus motivaciones políticas: ella quiere desestabilizar todo lo que tenga que ver con la administración estatal y municipal de MORENA para tener réditos y buscar un cargo de elección popular en el 2027.

Aunque su situación jurídica posiblemente le impida tener una candidatura, ya que los delitos por los que está acusada son graves y por ello fue destituida como regidora, de cualquier manera Zepeda del Toro espera hacer el mayor ruido político con tal de que la opinión pública la vea como una víctima que, sin embargo, no es.

El otro bribón de cuarta es Rubén Romo Ochoa: hasta hace unos meses era el máximo matraquero del oficialismo, acusando al PRI y al PAN de ser criminales y corruptos; hoy se dice ciudadano y pretende sacar a MORENA del poder tras ser corrido como titular de la dirección de la región 2 de la Delegación de Programas para el Bienestar de Colima.

Como se sabe repudiado por la sociedad, por tener el carisma de una piedra, el empresario fracasado busca cualquier causa social para sumarse y llevar agua a su molino; con eso espera que la gente valore que acude a los llamados y cree que eventualmente sus acciones lo van a retribuir con el respaldo en las elecciones.

Error total: Rubén Romo Ochoa es un sujeto violento que quiere arreglar todo a golpes e insultos; su paso como diputado de MORENA fue un fiasco y sólo utilizo el cargo para rescatar a sus empresas de la quiebra por sus malas decisiones.

Si bien la Administración del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo es la responsable de que el tramo carretero Miramar-Peñitas se encuentre cerrado a la circulación, eso no desaparece el hecho de que, como lo advirtió la dirección de Protección Civil de Manzanillo, la vialidad “presenta condiciones que generan riesgo de formación de socavones, lo que representa un peligro para el tránsito vehicular y para la integridad de las personas”.

Pero además “no existe actualmente carpeta asfáltica; la superficie es de terracería y ello incrementa el riesgo para quienes intenten circular por la zona”.

Los políticos que incitaron a la gente a retirar los escombros de la carretera en cuestión serán los principales responsables de cualquier accidente o tragedia que suceda por transitar por el lugar: si bien molesta que esté cerrado el tramo y que la ASIPONA no haga nada, también hay riesgos que no deben correr los ciudadanos que transiten por la vialidad.

Los ciudadanos que genuinamente desean reabrir ese tramo carretero, que ya están hartos de la situación, deberían enfocar sus reclamos a la ASIPONA y obligarlos a retomar los trabajos cuanto antes.

Lo que no deben permitir, para que su causa siga siendo justa y desinteresada, es que políticos indolentes y oportunistas como Martha Zepeda del Toro, Rubén Romo Ochoa y activistas y mercenarias que están al servicio de la ex presidenta municipal de Manzanillo, que es Griselda Martínez Martínez, no se mezclen en las protestas y no se cuelguen medallas que no se merecen.

Si los ven en sus protestas, córranlos a patadas.