POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Esta semana publicamos una columna donde se habla del pésimo servicio en el IMSS Colima; el pequeño detalle es que el texto era de 2024.
Pero como bien dijeron en los comentarios: no importa cuándo leas eso, la negligencia médica, el desabasto de medicamentos y los tratos inhumanos en las clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social son cosa de todos los días.
Y el problema ni siquiera era la fecha; fue la respuesta que dio el equipo de comunicación del IMSS Colima: enviar cuentas falsas y a empleados a agredir e insultar al columnista y al medio por publicar un texto que claramente se advertía era del 2024.
La gente del IMSS, en lugar de tomar la columna como un espejo de lo que sigue sucediendo, sin importar de cuándo sea, optaron por la descalificación y el descrédito.
Hay columnas de hace 10 años o más que se han publicado en este medio sobre situaciones lamentables en el IMSS: las personas que comentan, al ver la fecha, se sorprenden de ver que el sistema de salud en Colima y en todo el país sigue igual o peor que décadas atrás.
No hay evolución: continúa la pésima atención en ventanillas, el personal no está capacitado para tratar con los derechohabientes, las citas las dan a semanas o meses de distancia, los elementos de seguridad son prepotentes y los especialistas generalmente operan sin ética y hay una tasa alta de mortalidad que, sin embargo, nadie investiga ni sanciona.
En la clínica 19 del IMSS, por ejemplo, no pueden sacar Rayos X después de las 10 de la noche; si alguien va accidentado y el diagnóstico es vital para su salud no pueden hacer nada más que enviarlos a la clínica 1, que está a 30 ó 40 minutos de distancia.
Si en ese lapso pierde la pierna o el brazo o se muere ni modo: no te puedes accidentar después de las 10 de la noche porque en la clínica 19 del IMSS ya no está ese servicio.
Pero también para cuestiones burocráticas es un infierno acudir a las instalaciones del IMSS Colima: tan sólo para entregar papeles para una incapacidad la gente pierde todo el día esperando entre las largas filas de personas que acuden todos los días a las clínicas.
Si un accidentado necesita reposo, porque se lastimó un pie o un brazo, de cualquier manera tiene que ir y perder todo un día para poder entregar unos simples papeles que requieren para pagarles los días no laborados; después sigue el martirio de esperar semanas o meses para que pueden erogar el recurso en el IMSS.
La gente que labora en el IMSS, sobre todo con una delegada indolente y omisa como Fátima Borrego Pérez al frente, debiera ponerse a trabajar y salvar vidas en lugar de desacreditar a quienes denunciamos sus corruptelas y negligencias médicas.
