Por manifestarse, médicos dejan en el abandono el IMSS Colima

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

La virulencia de las respuestas a las críticas al sistema de salud en el país, como se hizo en la columna OPINIÓN EXPRESS del pasado martes, demuestran que el problema en instituciones como el IMSS y el ISSSTE no es sólo de los directivos y altos mandos, sino también de doctores, enfermeras y personal administrativo.

Porque mientras el personal médico del Instituto Mexicano del Seguro Social pedía la solidaridad de los mexicanos ante sus demandas, haciéndose pasar como las víctimas de un sistema de salud que desde siempre ha sido fallido, en redes sociales respondían a las críticas con violencia y odio irracional.

En este medio se presentó el caso del taxista que requería una cirugía el viernes, que no se realizó porque el especialista no asistió a trabajar, siendo reprogramada para el lunes; el problema es que el paciente no resistió y el fin de semana falleció.

Aunque la mayoría de los comentarios fueron condenando la negligencia médica en la clínica 1 del IMSS, ubicada en el municipio de Villa de Álvarez, como si hubieran recibido una orden se activaron médicos y demás personal de la institución para descalificar y desacreditar lo escrito: con sus insultos y llamados a censurar PXPress también minimizaron la muerte del trabajador del volante que, entre muchas otras infamias, culparon de su deceso por supuestos malos hábitos.

Su odio, así como la enfermiza manera de justificar una muerte, contrastó con lo declarado por la delegada Fátima Borrego Pérez, quien desde que fue abordada por los medios de información señaló que ya se habían comunicado con la familia del señor Carlos López Reyes y que investigarían lo sucedido, agregando que, en caso de haber una negligencia de parte del personal, se actuaría en consecuencia.

Pues la delegada del IMSS en Colima debiera comunicarles a sus trabajadores, sobre todo a médicos y enfermeras que se dedicaron a promover ataques a este medio, que se enfoquen a trabajar en lugar de estar en la grilla y cancelando citas que, como sucedió el viernes 9 de octubre, se hicieron por estar manifestándose de un problema del que ellos han sido cómplices.

Porque, aunque ahora digan que están en contra del sistema de salud, médicos, enfermeras y personal administrativo del IMSS han sido parte del problema: cuando un paciente pide una consulta, el personal administrativo le dice que no hay citas hasta dentro de tres meses; cuando un derechohabiente requiere un examen médico, los laboratoristas argumentan que no tienen el equipo y piden que vuelvan luego para ver si ya se pueden hacer; cuando un paciente llega el día de su cirugía después de semanas de insistencia, el especialista decide no ir a trabajar y pide a su asistente reprogramar para otro día, aun cuando en el camino, como le sucedió al taxista, no resista y muera.

También ocurre con el personal de las farmacias: cuando llegan a surtir las recetas, simplemente les dicen que no hay y les piden que regresen otro día.

Así actuaron siempre, con esa indolencia que les caracteriza: ahora se dicen víctimas del pésimo sistema de salud en el país y marchan y piden solidaridad de los mexicanos, cuando antes nunca se preocuparon de los males que aquejan a las instituciones de salud del país.

Una doctora escribió, en sus redes sociales, que deberían dejar al país un día sin IMSS para que vieran el caos que se genera: aunque sus amigos respaldaron la idea, hubo quienes le respondieron que así llevan años: sin que haya atención y eficiencia en el IMSS por culpa de los gobiernos, sí, pero también por los médicos, enfermeras y personal administrativo que, mientras tenían sus privilegios, no decían nada, pero ahora que también están sufriendo piden una solidaridad que ellos no fueron capaces de brindar a miles y miles de derechohabientes que sólo pedían un trato digno.

No por nada la mayoría de las personas no respalda las manifestaciones de los trabajadores del IMSS: porque nunca creyeron que un día también recibirían la indolencia de sus patrones.