POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Hay una narrativa posicionada en los medios en torno a una ruptura entre Claudia Sheinbaum Pardo y Andrés Manuel López Obrador.
La razón: las investigaciones que en la Fiscalía General de la República están realizando y que está salpicando a la gente de más confianza del expresidente, incluidos sus hijos.
La presidenta de México, en cada conferencia mañanera, no se cansa en deslindar a AMLO y a su círculo cercano de todos los males del país; en los hechos las investigaciones caminan y cada vez se descubren más irregularidades del pasado sexenio.
¿Qué es lo que pasa, en fondo?
Claudia Sheinbaum se está viendo obligada a actuar contra la corrupción y la delincuencia porque tiene una presión enorme de los Estados Unidos; en cada llamada de Donald Trump y en cada visita de Marco Rubio hay exigencias que tienen que cumplirse.
El secretario de Estado de Estados Unidos, cuando vino a México a hablar con Claudia Sheinbaum, puso sobre la mesa el nombre de Adán Augusto López Hernández como uno de los narco políticos que tienen que investigarse.
Y aunque en público sigue diciendo que no hay nada en su contra, las investigaciones de la FGR dicen lo contrario: su nombre está embarrado en el tema de La Barredora, donde su secretario de Seguridad Pública en Tabasco era el líder de la organización criminal, y también en el huachicol fiscal, en donde empresarios de su confianza están involucrados en el tráfico de combustible.
Qué tanto más podrá aguantar Claudia Sheinbaum sin que en Palenque inicien la insurrección, es algo que todavía no se sabe bien a bien; lo que sí se sabe es que no hay manera de que se oculte y se frene la investigación de la Fiscalía General de la República porque las evidencias están a la vista y los Estados Unidos no van a permitir que se encubra a los políticos que se enriquecieron durante la pasada administración.
El quiebre entre Sheinbaum y AMLO puede darse, pero por lo visto no será pronto.
