POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Movimiento Ciudadano Colima tiene entre sus filas a personajes variopintos que, sin embargo, no creen en los ideales del partido; llegaron ahí a refugiarse después del acto más infame y ruin que gobernador alguno haya hecho en toda la historia colimense.
Cuando a seis meses de concluir la administración José Ignacio Peralta Sánchez corrió a cientos de trabajadores, dejándolos sin comer y con deudas que se dispararon como nunca, sus más allegadosnegociaron espacios en el ayuntamiento de Colima.
Y ahí estuvieron todos: los amigos, los compadres, los familiares y hasta los cómplices de corruptelas.
Margarita Moreno llegó con la idea de que podría ser gobernadora: si con todo el desprestigio de Ignacio Peralta y las corruptelas de Carlos Arturo Noriega García llegó a ganar la presidencia municipal de Colima, por supuesto que el pueblo bueno y sabio le daría la confianza de ser la gobernadora.
La soberbia y la indolencia, sin embargo, se encargaron de ponerla frente a la realidad: ella vivía en una burbuja donde no escuchaba ningún comentario negativo; eso al final la terminó por hundir cuando no supo enfrentarse a los dueños del PRI que la acusaron de todas las irregularidades habidas y por haber.
Pero Movimiento Ciudadano Colima no tiene nada que ver con lo que hacen sus dirigentes a nivel nacional: mientras en el Senado de la República la fracción de MC votó a favor de Ernestina Godoy para que fuera la fiscal general de la República, en Colima Chuy Dueñas utilizó la mini bancada en el Congreso del Estado para iniciar un juicio político al fiscal del Estado.
Y ni siquiera en Colima se ponen de acuerdo: mientras Margarita Moreno decía que su partido estaba en toda la disposición de dialogar con el gobierno del Estado, Griselda Martínez y Martha Zepeda del Toro golpeaban sin pudor a la administración estatal y a la presidenta de Manzanillo.
Movimiento Ciudadano no es más que una franquicia que, al menos en Colima, no tiene valor alguno; tampoco representa las causas de los ciudadanos que, sin embargo, ven con impotencia a una oposición acomodaticia, sin rumbo y que tiene el único objetivo de seguir viviendo del erario.
