POR Jorge Octavio González
Manzanillo es, en estos momentos, el epicentro del escándalo y el golpeteo político.
Y no es porque a marinos y a empleados de la Fiscalía General de la República los han asesinado en el puerto por denunciar e investigar el huachicol fiscal, sino por otras cuestiones.
Hace semanas, en esta misma columna, se dijo que, si no se tomaban las medidas correspondientes ante la destitución de Martha Zepeda del Toro, a la presidenta le iban a hacer un marcaje personal en las sesiones y eventos a los que acudiera.
Ella misma lo anunció: iba a ser la peor pesadilla de Rosa María Bayardo Cabrera.
Lo que no señaló con todas sus letras es que, si no era ella en persona, iba a enviar a personeros a que confrontaran a la presidenta municipal y tratar de sacarla de sus casillas para tener el video viral que la exhiba ante la opinión pública.
No ha habido sesiones de Cabildo en Manzanillo estos últimos días, pero sí se llevó a cabo el desfile del 16 de septiembre; ahí intentaron acorralarla con un oficio falso en donde el ayuntamiento porteño cedía el edificio de la presidencia municipal a la ASIPONA.
Como nadie de su equipo de comunicación social se tomó la molestia de enviar un comunicado desmintiendo el oficio a todas luces diseñado por la oposición, los reporteros le tuvieron que hacer la pregunta; la alcaldesa respondió que no era cierto lo de la supuesta cesión del edificio, pero la emboscada ya estaba en su apogeo.
¿A poco nadie advirtió que, en pleno desfile del 16 de septiembre, se iban a aparecer emisarios de la pasada administración a provocar a la presidenta municipal? ¿Y su equipo de seguridad? ¿Así cuidan a quien está arriba en todas las encuestas para ser la próxima gobernadora de Colima? ¿Creen que Rosi Bayardo es infalible a las críticas y a la guerra sucia y sin cuartel que están librando en su contra Griselda Martínez y Martha Zepeda?
A ese grupo se acaba de unir el regidor Efrén Pacheco Ávalos alias La Pupi, un sujeto soez y miserable que es capaz de utilizar las enfermedades de las personas para lastimarlas y ofenderlas, amén de emplear un lenguaje de arrabal que no es digno de un regidor del ayuntamiento de Manzanillo, sino de los más oscuros lupanares a los que está acostumbrado a acudir.
A Rosa María Bayardo debieran aconsejarle que, más que una suma, La Pupi es un lastre que tarde o temprano terminará embarrándola en sus enjuagues; ahí está Carlos Antonio Chavira George como ejemplo de lo anterior: hoy es un apestado político que está preso en la cárcel.
Por lo pronto debieran investigar lo de la cédula profesional que presenta como documento para pasar como abogado.
Definitivamente Rosi Bayardo no tiene un equipo de nivel que dé la pelea ante los constantes y diarios cuestionamientos que recibe de sus adversarios políticos y del golpeteo por encargo que le propinan Griselda Martínez y Martha Zepeda.
Tal vez en su círculo cercano consideren que no le hacen mella a su popularidad, lo que puede ser cierto en estos momentos; sin embargo, una estrategia más inteligente, con gente realmente preparada, evitaría que la presidenta municipal tenga que ser la que aclare las falsedades que se dicen de ella y de su administración en medios y en redes sociales.
El desgaste de la confrontación no es una opción viable para Rosi Bayardo; eso tarde o temprano la debilitará y no llegará a finales del 2026 con los mismos números que tiene hoy.
Si ella es el proyecto transexenal para Colima, aún están a tiempo para corregir el rumbo.
Y si no lo es…pues sigan como van.
