POR Jorge Octavio González
Hace algunos meses Mely Romero, cuando era cuestionada sobre si competiría por la gubernatura del Estado, tenía como respuesta un tajante NO.
La senadora sabe muy bien que no tiene la más mínima posibilidad de ser la candidata de una alianza del PRI y el PAN; antes que ella en el Revolucionario Institucional hay por lo menos dos mujeres que tienen más méritos y no han perdido elecciones como ella.
Si ser la abanderada por el PRI resultaría una hazaña, ser quien encabece a la oposición en su conjunto sería un milagro.
Pero su discurso cambió cuando Alejandro Moreno Cárdenas, el presidente más corrupto del PRI y que se convirtió en el sepulturero del partido, comenzó a endurecer su narrativa en contra de MORENA y acudió a los organismos internacionales —especialmente a los Estados Unidos— a denunciar al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo por presuntos nexos con el crimen organizado.
Mely Romero no es la única senadora con esa instrucción; también Karla Toledo ha endurecido su discurso los últimos días para estar en armonía con el dirigente del PRI en México: ella dijo hace unos días que la Secretaría de Gobernación debería dejar de estar sometida al Ejecutivo e involucrarse más en el tema de seguridad interior.
La estrategia de la confrontación directa, ruda, viene de Alito Moreno Cárdenas: aunque Mely Romero quería mantenerse con bajo perfil para ver si en el 2027 alcanzaba posiciones para los suyos, la embestida del dirigente nacional del tricolor en contra del gobierno federal y de MORENA ya la subió al barco que, en una de esas, termina hundido por todas las acusaciones de corrupción que tiene en su contra.
La senadora por Colima tuvo sus quince minutos de fama cuando la gobernadora del Estado le respondió en su conferencia Diálogos por la Transformación. Pero en lugar de aceptar que exhibieron todas sus mentiras, en vivo y en directo, Mely Romero insistió en su campaña de golpeteo y volvió a sacar otro video en donde vuelve a arremeter en contra de la mandataria estatal.
¿Qué dijo de nuevo? Nada. Sólo volvió a repetir lo que ya había dicho y aprovechó la oportunidad para decir que había presentado más de 50 iniciativas al Senado de la República; lo que no dijo es que al menos una de ellas es una copia descarada de la de Manlio Fabio Beltrones, que tiene que ver con las madres buscadoras y no con beneficios para los colimenses, como ella mismo lo afirmó en su crítica.
Tanta debe ser la presión de la dirigencia nacional del PRI que, sin ser el estilo que la caracteriza, Mely Romero se está prestando a una campaña de desprestigio que tiene como objetivo lavarle la cara a Alito Moreno Cárdenas, pese a que, en el camino, la senadora puede salir raspada por acciones legales que ella misma confesó que tienen en contra de ella y de su familia, como lo expuso en su columna el periodista Héctor de Mauleón hace varios meses.
Mely Romero no es auténtica; tan es así que en la elección por la gubernatura del Estado, en el 2021, no fue capaz de defender sus votos ni a quienes salieron a protestar para tener certeza en los resultados de la jornada electoral.
Ella se fue a su rancho a esconderse y dejó a todos a su suerte; en el 2024 regresó muy oronda reclamando una posición que decía merecer, cuando en los hechos nunca trabajó por estar en el Senado de la República: aun así, perdió pese a tener como contrincante a un impresentable como Virgilio Mendoza Amescua.
A ver cuánto le alcanza a la senadora del PRI para continuar en los medios con la cobertura que tiene.
Porque si esa es la estrategia para posicionarse con mira a las elecciones del 2027, definitivamente está perdida: hace falta mucho más para que la gente confíe en alguien que ya perdió y que nunca, cuando estuvo en la subsecretaría de SAGARPA, hizo nada por la gente del campo.
Pero así es la oposición que tenemos en Colima: sin brújula, sin proyecto.
Y peor está Movimiento Ciudadano, que demuestra estar en contra de los Centros de Rehabilitación Infantil, CRIT, que el gobierno del Estado tendrá a bien apoyar anualmente por diez años, todo debidamente presupuestado.
En MC, no cabe duda, se exhiben como lo que son: elitistas, clasistas y discriminan a las personas de escasos recursos que sólo con ese recurso estatal podrán ser atendidos en el CRIT, pues tienen la idea de que los únicos que tienen merecimiento de ser atendidos en centros médicos privados son ellos —como Margarita Moreno—, que sí tienen dinero para acudir a consultas y a pagar cirugías en los hospitales más caros de la entidad.
Qué desprecio a la gente tienen estos dirigentes y políticos de la oposición.
