Los policías torturadores de Coquimatlán

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

A estas alturas nadie duda que los dos policías que aparecieron en un video asfixiando a un ciudadano son de Coquimatlán: a kilómetros se nota que ni siquiera saben torturar.

No necesitan ser como Jack Bauer, protagonista de la aclamadísima y sensacional serie 24, pero un oficial medianamente preparado sabría que los legendarios tehuacanazos no se aplican con una jícara.

Los dos policías, sin embargo, incurrieron en un delito grave: la tortura.

Mueve a risa, en efecto, pero es un asunto serio: mientras el alcalde Luis Gerardo García Olivares se la pasa en bailes y fiestas donde se alcoholiza, sus policías someten a ciudadanos y violan los derechos humanos de la manera más descarada.

¿De qué tanta impunidad gozan estos pésimos elementos de la Dirección de Seguridad Pública de Coquimatlán como para haberse grabado mientras torturaban a una persona detenida?

Sólo alguien que se sabe protegido, en este caso del mando de la policía o del propio presidente municipal, puede actuar así; de lo contrario ni siquiera hubieran cometido la estupidez de grabarse.

La pregunta salta de inmediato: si ese acto de tortura lo grabaron con todo el descaro del mundo, ¿qué tantas otras llevaron a cabo sin filmarse?

Este miércoles, mientras el alcalde Luis Gerardo García cancelaba el Fan Fest por las lluvias que arruinaron el escenario, circulaba el video por todas las redes sociales donde dos policías del municipio de Coquimatlán sometían a un sujeto y lo asfixiaban con un trapo y una jícara con agua.

Aunque el ayuntamiento de Coquimatlán envió un comunicado sobre el particular, en el que dijeron que investigarían los hechos y verificarían si pertenecían a la corporación policiaca, eso no es suficiente; hace falta más para que los actos criminales de los policías no queden impunes y, sobre todo, para que no vuelvan a ocurrir.

Hasta la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima se pronunció al respecto: aperturaron de oficio la “𝙦𝙪𝙚𝙟𝙖 𝙣𝙪́𝙢𝙚𝙧𝙤 𝘾𝘿𝙃𝙀𝘾/𝟭𝙑/𝟭𝟯𝟵/𝟮𝟬𝟮𝟲 con relación al video que ha circulado en diversos medios digitales sobre posibles actos de tortura en contra de un masculino llevados a cabo por quienes 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙪𝙣𝙩𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙨𝙚𝙧𝙞́𝙖𝙣 𝙚𝙡𝙚𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝘿𝙞𝙧𝙚𝙘𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙙𝙚 𝙎𝙚𝙜𝙪𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙋𝙪́𝙗𝙡𝙞𝙘𝙖 𝙈𝙪𝙣𝙞𝙘𝙞𝙥𝙖𝙡 𝙙𝙚 𝘾𝙤𝙦𝙪𝙞𝙢𝙖𝙩𝙡𝙖́𝙣, 𝘾𝙤𝙡𝙞𝙢𝙖”.

Al presidente municipal de Coquimatlán le está lloviendo sobre mojado: nada le sale bien.

Pero qué se puede esperar de un sujeto que llegó al cargo traicionando a su amigo de batallas y de desenfrenos: su inexperiencia le está saliendo caro a los habitantes del municipio que en mala hora le tocó gobernar.

Lo menos que tendría que hacer cuando concluya su gestión es retirarse de la política; el problema es que a Luis Gerardo García Olivares le gustó ser el jefe y tener a decenas de sobrinos detrás de él.

Allá el pueblo bueno y sabio de Coquimatlán si, conociendo su ineptitud, le dan su voto en las próximas elecciones.