Las buenas intenciones de Mely

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Si la presentación de la agenda legislativa la hubiera realizado en el sexenio pasado, cuando el PRI todavía tenía el control de todo, Mely Romero Celis habría tenido una gran cobertura y su evento estaría en todos los medios y las primeras planas de los periódicos.

Pero no fue así: la senadora de la República, por más buenas intenciones que tuvo, no logró el alcance que esperaba; se notó que no tiene el presupuesto que manejaba cuando fue abanderada del PRI a la gubernatura del Estado.

Salvo dos personas que estuvieron como analistas, que son serias, las demás eran caras viejas, totalmente en el desprestigio: ahí también se palpó la ausencia de recursos.

Un reportero de la costa, acostumbrado a que le paguen por adelantado y lo traten como una diva, narró que el equipo de Mely Romero le envió la invitación para que las páginas que administraba se sumaran a la transmisión en vivo de la agenda legislativa, pero ni así lo convencieron.

El resultado, sin embargo, fue desastroso: no lo transmitieron simultáneamente los medios de Colima y muchos menos se abordó el evento en las columnas periodísticas. Pasó desapercibido.

Para Mely Romero debió ser frustrante que su agenda legislativa, que probablemente se llevó semanas o meses de investigación y esfuerzo, no haya tenido la repercusión que esperaba.

Cierto es que dirán sus asesores que en esta columna se está hablando de ello: la cuestión es que sólo estamos exhibiendo la pobreza comunicacional de un evento que, en sexenios pasados, habría sido considerado por los analistas como el gran arranque de campaña con miras a las próximas elecciones.

Los tiempos omnipotentes del PRI terminaron: ya no volverán.

Y es una lástima porque Mely Romero Celis, desde que dejó atrás la soberbia y se puso a escuchar a todas las voces para sus propuestas plasmadas en la agenda legislativa, se ha empeñado en demostrar que puede hacer bien las cosas.

Pero las circunstancias no juegan a su favor: no sólo su evento pasó sin pena ni gloria, sino que, referente a la candidatura de oposición a la gubernatura del estado, tampoco tiene las de ganar.

Ella ya fue candidata del PRI y el PAN en el 2021, por lo que en este 2027 le tocaría a Acción Nacional decidir al abanderado al gobierno del Estado. Claro: sólo si en realidad están dispuestos a formar la mega alianza que tanto buscan tirios y troyanos para derrotar a MORENA en las elecciones del próximo año.

Hoy por hoy Mely Romero está en desventaja; vamos a ver si en las próximas semanas logra levantarse y estar de nuevo en la jugada.