POR Jorge Octavio González
Si a ninguno de los 25 diputados del Congreso del Estado les importa asistir a su centro de trabajo porque prefieren hacer otras cosas, menos al resto de los trabajadores que, desde luego, sólo siguen el ejemplo de sus jefes.
Los legisladores sólo acuden, si bien nos va a los colimenses, a las sesiones ordinarias de rigor; el problema es que en plena sesión sólo se la pasan en sus celulares y perdiendo el tiempo en todo menos en legislar.
Otro de los vicios que repiten del pasado es que limitan su trabajo a las gestiones y a las dádivas que, ciertamente, deben llevar su respectiva foto para las redes sociales.
La labor de un diputado no es, en efecto, la gestión social ni el apoyo económico, porque para eso existen las dependencias competentes en los tres niveles de gobierno; el verdadero trabajo de un congresista es la presentación de leyes, la fiscalización de los recursos públicos y aprobar el presupuesto anual de egresos e ingresos del Estado.
Una diputada de la anterior Legislatura, que hoy repitió en su distrito por las carretonadas de dinero que se invirtieron en su campaña, en alguna ocasión defendió su labor legislativa enumerando la cantidad de sillas de ruedas y despensas que entregó durante un periodo de tiempo.
De más está decir que ese no es el trabajo esencial de los diputados.
Decíamos que, si a los legisladores poco les importa acudir al Poder Legislativo a desquitar el sueldo que devengan, menos a los demás trabajadores que están en las áreas administrativas.
Un ejemplo de lo anterior es lo que compete a la Secretaría General del Congreso del Estado: como su titular se fue a competir en la elección judicial y ganó el cargo de magistrada del Tribunal de Disciplina Judicial, dejó en el abandono sus tareas.
La página web, por ejemplo, no se ha actualizado desde el mes de mayo; lo último que se puede consultar es una noticia sobre la entrega del Premio Estatal de Psicología 2025, publicado el 20 de mayo.
Al menos hasta este martes 24 de junio todavía no se actualizaba la Gaceta Parlamentaria del Congreso del Estado, en donde se encuentran las iniciativas, dictámenes, convocatorias, comunicaciones y, en general, “los asuntos de interés que serán abordados en las sesiones de Pleno del Poder Legislativo en Colima”.
Pero las tareas de los diputados en general parecen no tener resonancia entre la sociedad; sólo se preocupan por subir fotos a sus redes sociales cuando entregan algún apoyo económico, como si hacerlo público los dignificara.
Las sesiones, cuando hay, sólo son un lamentable espectáculo en donde la bancada oficialista aplasta en votaciones a la oposición; cuando les toca debatir no esgrimen argumentos que sirvan a la gente para reflexionar, sino sólo se dedican a insultarse entre ellos y se la pasan comparando gobiernos a ver cuál de todos fue el más corrupto y criminal.
Desde la anterior Legislatura, sin embargo, hemos visto un desfile de diputados impresentables, sin preparación y, sobre todo, con nulo oficio político; en el camino algunos aprendieron a hacer su trabajo, pero en general están para llorar.
Hoy hay personajes que han estado en cargos públicos desde hace 20 años; otros más incluso han estado en la vida política por más de 40 años, lo que debiera preocupar a sus partidos por no tener la capacidad ni la iniciativa de formar nuevos cuadros que representen a las generaciones de hoy.
El septuagenario Arnoldo Ochoa González qué puede aportar; Calzonzin Inspector Sotelo García se quedó anclado en los tiempos comunistas; José Manuel Romero Coello es un joven dinosaurio ambicioso que sólo ha brincado de partido en partido; Priscila García Delgado y Glenda Yazmín Ochoa repitieron en el cargo, pero su papel es igual de intrascendente que en la anterior Legislatura.
Andrea Naranjo Alcaraz es la única que tuvo una curva de aprendizaje bastante rápida, pero si no tiene un acompañamiento con talento y oficio político, como se requiere hoy en día, difícilmente sacará adelante las iniciativas que requiere la sociedad.
Hay diputados que ni siquiera vale la pena ocuparse de ellos; el tiempo los regresará por donde vinieron.
