El sinsentido de Virgilio

POR Jorge Octavio González

Rosi Bayardo sabrá defenderse sola de los señalamientos que le hacen todos los días comunicadores y la oposición en Manzanillo, pues parece que no hay un control de daños de sus operadores de medios para controlar la narrativa.

Ya es común ver en los medios y en las redes sociales cuestionamientos duros y, en algunas ocasiones, temerarios sobre su gestión; el problema es que no tiene un equipo con la capacidad de articular una agenda que logre que su jefa no esté tan expuesta como hasta ahora se percibe entre la sociedad.

Sin afán de defenderla, porque para eso tiene a su personal del ayuntamiento de Manzanillo, lo dicho por Virgilio Mendoza Amescua resulta un tanto hipócrita por cuanto a que él, cuando alcalde del puerto, no pudo hacer todo lo que prometió.

Resulta que el senador de la República, que hace unas semanas presionó a MORENA para pedir piso parejo y ser considerado como aspirante de la alianza a la gubernatura del Estado, señaló que es responsabilidad de Rosi Bayardo lo que está sucediendo todos los días con los embotellamientos que se producen en el puerto.

Falso de toda falsedad: el primer responsable de eso es, por supuesto, la Administración del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo, ASIPONA; que no tengan la capacidad ni la logística para atender los miles de contenedores que llegan diario es asunto de ellos.

¿Qué hicieron cuando trabajadores de la Aduana Manzanillo se manifestaron de manera pacífica para protestar por el acoso y explotación laboral del capitán de navío Rodolfo Torres Chávez? Como dijo ser incondicional de Omar García Harfuch, llegaron las fuerzas armadas a reventar la manifestación y se llevaron detenidos a los líderes.

Y en lugar de reconvenir Torres Chávez por su autoritarismo, lo que hicieron fue destituir al titular de ASIPONA, Mario Alberto Gasque Peña, para poner en lugar a Guillermo Mejía George; además le quitaron facultades para dárselas a la Aduana.

Si bien Rosi Bayardo es quien gobierna Manzanillo, no tiene la responsabilidad de resolver los embotellamientos que originan los camiones que acuden todos los días al puerto interior para el transporte de mercancía.

Virgilio Mendoza era uno de los más entusiastas promotores de cabildear para que se quitara la caseta de Cuyutlán que tiene concesionada por décadas la empresa PINFRA; como diputado federal, sin embargo, en cuanto llegó algo pasó que dejó de moverle al tema. Años después se sabría que la empresa PINFRA ofrecía dinero a todos los representantes populares que, durante años, como el mismo Carlos Cruz Mendoza, Rogelio Rueda Sánchez, entre otros, ofrecían en campaña quitar la caseta de Cuyutlán.

No sabemos si Virgilio Mendoza recibió sobornos para dejar por la paz el tema; sin embargo, su naturaleza es hacer negocios con quien sea y como sea; ahí están los audios que se difundieron hace varios años, cuando confiesa recibir dinero del crimen organizado y despotrica contra Felipe Calderón Hinojosa.

Pero también hizo lo mismo cuando, en la reciente campaña electoral, prometió que haría las gestiones necesarias para que los impuestos que genera Manzanillo por medio del puerto y la aduana se queden en la ciudad porteña.

Cuando cuestionaron a Claudia Sheinbaum Pardo sobre el particular, lo que ella respondió dejó a todos sin ganas de seguir hablando del tema: dijo que no fueran egoístas.

Y es que, de acuerdo a la entonces candidata a la presidencia de la República, si bien Manzanillo generaba millones de pesos al año por el puerto y la aduana, parte del dinero que se recauda se va a entidades más pobres para generar desarrollo.

Lo que pretendía Virgilio Mendoza, como lo han hecho otros actores políticos sobre el mismo asunto de los ingresos del puerto de Manzanillo, es que se le regresaran más recursos al puerto por todo lo que generan; sin embargo, Sheinbaum Pardo fue mu enfática al respecto y dijo que, aunque en efecto se recauda mucho dinero, Manzanillo se queda con un porcentaje aceptable, por lo que es justo que se destine parte de ese recurso a entidades como Oaxaca, Chiapas y otros más que son más desfavorecidos.

¿Y han visto a Virgilio Mendoza empujar el tema en cuestión en el Senado de la República? Por supuesto que no: se quedó de brazos cruzados y ya no hará esfuerzo alguno para que algún día lleguen más recursos a Manzanillo por concepto de recaudación del puerto y la aduana.

Virgilio Mendoza sabe perfectamente cuáles son los alcances de un presidente municipal; por eso asumir que la actual edil debe resolver el problema de los embotellamientos por los camiones que van al puerto es un sinsentido.