POR Jorge Octavio González
La última vez que Mely Romero dio de qué hablar en el Senado de la República fue cuando presentó una iniciativa de ley que, como aquí lo documentamos, era una copia descarada de la de Manlio Fabio Beltrones.
Dicha iniciativa tenía como objetivo incorporar a las madres buscadoras como auxiliares de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas; entre los beneficios estaría el acceso a recursos económicos, a la seguridad social y al seguro de vida, a la protección por parte del Estado y a las herramientas tecnológicas para la búsqueda de sus seres queridos.
Cabe aclarar que la propuesta de Manlio Fabio Beltrones fue presentada días antes que la priísta.
La semana pasada, sin embargo, la candidata perdedora a la gubernatura de Colima en el 2021 subió a tribuna a replicar una información —ya aclarada por la interesada— sobre la gobernadora del Estado.
¿Por qué el afán de presentar en la máxima tribuna del país un asunto que, de suyo, ya fue abordado por los implicados?
Mely Romero no tiene oportunidad de negar que aspira a la candidatura al gobierno del Estado de Colima cada que la cuestionan al respecto; el problema es que sus acciones y declaraciones dicen todo lo contrario.
Aunque en las encuestas aparece su nombre —lógico en un contexto en donde los demás priístas no pintan para nada—, lo cierto es que la senadora ya demostró que no sabe ganar una elección: además de no tener la capacidad para sobrellevar una campaña electoral, no tiene el carácter que se necesita para defender los votos y quedarse a dar la batalla post-electoral.
Una eventual candidatura de la oposición, si es que desean ser competitivos, debe contar con la mayor cantidad de partidos políticos; sólo así tendrían una oportunidad de destacar y ganar posiciones en alcaldías y en el Congreso del Estado.
Pero si Movimiento Ciudadano —en su infinita soberbia— irá solo con Margarita Moreno o con Griselda Martínez Martínez y Acción Nacional ya tiene como su propuesta al presidente municipal de Colima, ¿qué hará el Revolucionario Institucional?
Sólo si se suma al PAN podría conservar su registro, pero si los dueños y dirigentes del PRI pretender vender caro su amor o imponer a uno de sus militantes como el abanderado a la gubernatura del Estado, definitivamente se irán al basurero de la historia.
El activismo político de Mely Romero, en este contexto, es importante: como ya sabe que no podrá ganar la gubernatura por sí sola, su intención es negociar la mayor cantidad de posiciones para ella y el PRI a cambio de sumarse a una mega alianza opositora contra Movimiento de Regeneración Nacional.
Los números siguen favoreciendo a MORENA y a su eventual candidata, por lo que hasta el momento tienen un panorama favorable con miras al 2027; la cuestión es saber qué tanto la oposición trabajará en territorio para posicionarse y ser competitivos en las próximas elecciones.
Los cuestionamientos de Mely Romero a quien le ganó de calle en las pasadas elecciones en Colima, ciertamente, tienen el objetivo de poner su nombre como una de las aspirantes a competir por el gobierno del Estado; en caso de que no logre su objetivo de ser competitiva, el plan B es vender caro su amor y negociar posiciones para los suyos en la mega alianza electoral que se realice.
Lo cierto es que la senadora del PRI ya vio cómo llamar la atención de los medios de comunicación.
