El nuevo desafío de Adán Augusto

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Adán Augusto López Hernández no entiende que no entiende.

Pese a que está a un paso de ir a prisión —por todos los señalamientos que tienen varios meses en la opinión pública— no deja de desafiar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Ya no se trata de la ley anti nepotismo que se fue hasta el 2030 cuando la mandataria la quería para el 2027; tampoco el desaire que le hicieron cuando la ignoraron mientras se tomaban una selfie con el júnior Andy López Beltrán.

Ahora se trata de algo reciente: el transitorio a la Ley de Amparo que, violando flagrantemente la Constitución, se aplicaba de forma retroactiva a los asuntos que estuvieran analizándose en estos momentos.

Anticonstitucional a todas luces.

Pero tuvieron que enmendarles la plana la propia Claudia Sheinbuam y Arturo Zaldívar para que los senadores entendieran que la propuesta original no tenía ese agregado que se hizo de última hora.

Aunque del transitorio se ha hecho responsable un senador de poca monta llamado Manuel Huerta Ladrón de Guevara, que por supuesto no tendría la capacidad de hacer ese tipo de movimientos por sí solo, la mano que está detrás es, por supuesto, de Adán Augusto López Hernández.

La presidenta de México y el ministro en retiro ya dijeron estar en contra de que a los asuntos en litigio se aplique la retroactividad, por lo que corresponde a la Cámara de Diputados hacer las correcciones necesarias para retirar ese transitorio a todas luces anticonstitucional.

¿Pero qué creen? Hasta el lunes 7 de octubre de 2025 los diputados seguían sin recibir la iniciativa para comenzar a trabajar en ella; esto significa que en el Senado de la República la están deteniendo para dejar en mal a la presidenta y a los morenistas que ya señalaron estar en contra de ese transitorio en cuestión.

No por nada Adán Augusto López Hernández, junto con otros impresentables del movimiento, el pasado domingo en el Zócalo de la Ciudad de México fueron colocados en filas lejanas y tras unas vallas.

Pero el senador no entiende que no entiende.