POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Tras el artero crimen en contra de la tía y la prima de Mario Delgado Carrillo muchos se preguntan por qué precisamente fueron ellas las víctimas de una ejecución organizada por un comando armado con la precisión de un reloj.
La versión política es la más escandalosa: un mensaje para el secretario de Educación de México para que no se atreva a competir electoralmente en Colima. O también los enemigos que dejó al asociarse con Sergio Carmona Angulo El Rey del Huachicol y utilizar dinero lleno de sangre para llegar a la dirigencia nacional de MORENA y financiar campañas electorales.
Y está la de la delincuencia común: las mujeres denunciaron en repetidas ocasiones un picadero donde unos malandros se drogaban y también acostumbraban brincarse a su azotea por las noches. No tiene lógica esta versión: si fue así, para qué utilizar a más de dos personas con armas de grueso calibre que, además, tuvieron la osadía y soberbia de enfrentarse a la policía cuando iban por ellos, muriendo en el intercambio de balazos.
La primera hipótesis, la política, se sostiene más cuando opinadores de diarios de México, como Jorge Fernández Menéndez y Héctor de Mauleón, afirmaron que Mario Delgado Carrillo anunció que buscará la candidatura de MORENA a la gubernatura del Estado.
El columnista de Excélsior fue más allá y dijo que si el ex dirigente del partido guinda se postula para gobernador de Colima ganaría sin problema alguno, como si la sola decisión del funcionario investigado por Estados Unidos fuera suficiente para instalarse en Casa de Gobierno.
Y sobre todo como si los colimenses estuvieran pintados y no tuvieran la capacidad de decidir a quién quieren como su gobernador.
Queda claro que Mario Delgado estaba alejado de Colima: su familia, su verdadera familia, no vive en la entidad colimense; sus hijas y su esposa están en la Ciudad de México, con todos los privilegios y la seguridad que se pueden permitir.
La tía Queña y la prima Sheila vivían en una zona marginal de la ciudad de Colima y sobrevivían vendiendo comida y pasteles; a la edad de la señora María Eugenia —72 años— ya no tendría que estar trabajando sino disfrutando su vejez.
Esto significa que ninguno de los tres poderosos sobrinos que tenía movió un dedo ni su influencia para brindarle seguridad o al menos presionar para que las autoridades actuaran respecto al picadero que denunció en repetidas ocasiones.
Ni Mario ni Felipe ni Leticia Delgado Carrillo, ex dirigente nacional de MORENA y actual titular de la SEP a nivel nacional, ex funcionario del gobierno de Ignacio Peralta y hoy diputado federal del Verde Ecologista y ex secretaria de Salud del gobierno priísta anterior y hoy alta funcionaria del ISSSTE a nivel nacional, respectivamente, estuvieron al pendiente de la tía Queña y la prima Sheila.
Y aunque ellos no son los responsables de que las hayan acribillado, con toda la saña y frialdad que describieron las autoridades, sí tenían la obligación moral de al menos estar al pendiente de las señoras; más si uno de ellos —Mario Delgado Carrillo— tiene antecedentes de nexos con criminales y organizaciones delictivas que le dieron dinero para financiar sus proyectos político-partidistas.
Porque de nuevo: la familia que de verdad está en su corazón no vive en Colima; la tiene allá en la Ciudad de México con toda la seguridad disponible para que no les pase nada.
La sola ejecución de sus familiares lejanos de Colima y los expedientes que tiene en México y Estados Unidos sobre el uso de recursos de procedencia ilícita y el financiamiento de campañas electorales con dinero de una organización criminal debería ser suficiente para descalificarlo de su pretensión de buscar la candidatura a gobernador de Colima.
José Ignacio Peralta fue el más claro ejemplo de cómo una decisión unilateral del centro, sin la venia de la base local ni de los ciudadanos colimenses, terminó en la peor administración estatal que haya tenido Colima en toda su historia, con altos índices de violencia, de corrupción y sin dinero para pagar a los trabajadores por 4 meses continuos.
Que Nacho y Mario agradezcan que están en libertad…todavía.
