CONCIERTO POLÍTICO

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

Franquicias de PVEM y MC: negocios millonarios 

Locho Morán y Virgilio Mendoza tienen a su disposición millones de pesos al año por sus franquicias MC y PVEM

Si existe un negocio que sea eminentemente jugoso para un político, sin lugar a dudas que ese es un partido, tanto a nivel nacional como local. Así, partidos del tipo del PT, del PVEM y del MC, que nacionalmente ya tienen tiempo de vivir de nuestros impuestos y son perfectamente reconocidos, nacieron para ser rémoras de los partidos más grandes o intentar sacudirse tutelajes, como lo pretende hacer ahora el oportunista Movimiento Ciudadano. A nivel local sus directivos los usan como franquicias que pagan a los dueños del negocio nacional, donde el subsidio oficial de las entidades federativas es el premio a repartirse. 

Voy a centrarme en dos partidos que adquirieron relevancia en los comicios del año pasado, cuyo origen es idéntico: ambos son negocios familiares de sus propietarios a nivel nacional (Jorge González y Dante Delgado, respectivamente), donde el éxito del negocio es sencillo: a más cargos de elección popular ganados en las urnas, mayor subsidio recibido por parte del Instituto Electoral del Estado, en el caso de Colima. Así, en la elección del 2021 el PVEM y el MC sorprendieron con su creciente votación: si bien no ganaron en ningún distrito local electoral (de los 16 que existen), lograron meter al Congreso del Estado un par de diputados cada uno (4). 

La medición para mejorar el subsidio es precisamente de la votación que se obtiene de los candidatos a diputados locales, no de gobernador del estado, lo que, en el caso del PVEM y del MC, fue muy notorio. Y, por alguna razón, los papeles se invirtieron en Colima durante algún tiempo: el PVEM es aliado de Morena a nivel nacional, pero en lo local se habían convertido los verdes, con el liderazgo de Roberto Chapula de la Mora, en implacables opositores. En tanto, mientras en el ámbito nacional el MC no juega con las reglas de los morenacos, en lo local sus dos legisladores se encuentran entregados en cuerpo y alma a la Gobernadora Altozano

Hoy, sin embargo, tras el asesinato del tribuno verde ecologista, víctima de la ola de violencia que llegó a Colima con el indirato, el PVEM volvió al redil de la mano de su dirigente estatal, Virgilio Mendoza Amezcua, que al menos tiene la dispensa de que su partido siempre ha estado con el vencedor en turno, como lo prueba su amasiato con el PRI, con el PAN y ahora con Morena. Pareciera que su lema es: con el ganador hasta que pierda. Y así, muerto el rey, viva el rey. Así es como ha vivido ese partido desde su nacimiento. Del que no se entiende, en cambio, es del MC estatal: no vota con los morenacos en el Congreso de la Unión, pero en lo local es cómplice de la Gobernadora Altozano

En lo personal, los diputados del PVEM y del MC reciben privilegios adicionales, lo mismo los dueños de la franquicia local, de tal manera que todos son felices. Y si a lo anterior le agregamos que las finanzas de sus respectivos partidos mejoraron notablemente a partir de 2022, no hay duda que el negocio irá viento en popa, al menos durante los siguientes tres años que media entre una elección y otra. En la última, la del 2021, el verde y el anaranjado fueron los más beneficiados con los resultados obtenidos, cosa de la que no pueden presumir el PT (una franquicia en manos de Joel Padilla Peña), pero no se diga Fuerza por México, PES y Redes Sociales Progresistas, que hasta se quedaron sin calzones. 

Lo interesante del tema es lo que sigue a continuación: hasta 2021, mientras participaron en las elecciones de ese año, los partidos recibieron el subsidio que les correspondía hasta entonces, logrado de la elección de 2018. Sin embargo, a partir del presente año, cuando comenzó a hacerse efectivo el nuevo presupuesto que les corresponde por los resultados obtenidos, el PVEM y el MC mejoraron sus respectivas finanzas. Así, a Virgilio Mendoza le toca recibir cada mes 397 mil 556 mil pesos, aparte de otros 11 mil 706 pesos por “actividades específicas”. A Locho Morán Sánchez, dueño de la franquicia del MC, le tocan 341 mil 757 pesos, además de 10 mil 32 pesos más por el mismo concepto. 

Como se puede apreciar, el negocio es millonario. Así, durante este 2022, Virgilio Mendoza se va a llevar 3 millones 180 mil pesos libres de polvo y paja, en tanto que el Diablo de la Barata Permanente se embolsará 2 millones 734 mil del águila. Lo que llama la atención de ambos casos es que ni PVEM ni MC cuentan con una estructura como la que sí tienen el PRI y el PAN (incluso la secta de Morena no tiene una estructura sólida, a pesar de ser el de los nuevos ricos), lo que significa que no tienen oficinas en los municipios, no pagan más personal que el de los comités estatales (que se cuentan con los dedos de una mano) y, en fin, el dinero es más rendidor para el feliz ganón. 

En el MC existe un comité con varias carteras, pero por encima de todos se encuentra el “líder moral” Locho Morán, que no paga un centavo en publicidad, pues toda la difusión que requiere su partido la hace a través de su pinchurrienta cuenta del Facebook, lo que deja claro que hará su guardadito para la elección del 2024, en la que de nuevo lo veremos haciendo sus payasadas. O sea: para su campaña a lo que sea habrá lana; los demás, si acaso, recibirán una manta o un bote de pintura naranja, si bien les va. La mayor parte del dinero, obvio, será para él. Lo gandaya ya lo demostró con su opaco manejo de las cuotas del IMSS y el IPECOL de los trabajadores del Ayuntamiento de Colima. 

En el PVEM las cosas no cambian mucho: las finanzas las maneja a su antojo Virgilio Mendoza, pero asegura que una buena parte de lo que recibe (más de la mitad) se envía al comité nacional, algo bastante raro, pues se supone que es al revés, es decir, desde el centro se apoya a los partidos estatales, pues a nivel central el subsidio es mucho mayor. En todo caso, en el nacional lo ideal sería dejar que los estatales se las arreglen con lo que les entregue legalmente el IEE. De ser cierta la versión citada, estaríamos ante el evidente caso en el que el pago por la franquicia sale muy alto, aunque de todas maneras es un importante ingreso para ir matando el hambre.