POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Lo que para Indira Vizcaíno resultó un halago de Claudia Sheinbaum Pardo, para los profesionales de la intriga —internos y externos— fue como un baldazo de agua fría.
Quienes desde el PRI vienen promoviendo a Mario Delgado Carrillo, César Yáñez Centeno y Virgilio Mendoza Amescua, todos con una conexión directa con el ex gobernador más corrupto y criminal que haya tenido Colima, van a tener que acatar la orden.
Claudia Sheinbaum Pardo, en su reciente libro Diario de una transición histórica, confesó que existen cuatro mujeres a las que admira en demasía: Altagracia Gómez Sierra, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, Guadalupe Phillips Mariani y, por supuesto, Indira Vizcaíno Silva.
De la gobernadora de Colima dijo: “(Es) una mujer sencilla, joven, fuerte, feminista y una excelente oradora. Siento por ella una afinidad profunda, casi maternal”.
La presidenta de México agregó, además, que Indira Vizcaíno “es una mujer a la que admiro y reconozco por su calidad humana, valentía y compromiso con su pueblo”.
Los que nos dedicamos a analizar la cosa pública entendemos los mensajes entrelíneas: además de un tácito reconocimiento a la gobernadora estatal, tanto por sus dotes personales como de servidora pública, sus palabras son un claro mensaje al oficialismo —de MORENA y aliados— de que la única que tendrá la facultad de designar a su sucesora es Indira Vizcaíno.
Cierto es que, aunque Mario Delgado y César Yáñez Centeno pertenecen a Movimiento de Regeneración Nacional y Virgilio Mendoza es aliado del Verde Ecologista, los tres tienen en la entidad a voceros y promotores a sueldo —del PRI— que los promueven y cada que tienen oportunidad siembran intrigas palaciegas para confundir a los colimenses.
Y todos son empelados del ex mandatario más perverso y ruin que ha tenido Colima.
La base de MORENA, los que verdaderamente trabajaron en territorio día y noche para conseguir el registro, saben que ninguno de los tres aludidos —Delgado, Yáñez y Amescua— seguiría los ideales de la cuarta transformación; todos ellos restaurarían el sistema corrupto y represor del viejo PRI.
Pero en el libro de Claudia Sheinbaum Pardo quedó escrito un mensaje para todos ellos: Indira Vizcaíno es la única facultada para manejar su sucesión gubernamental; incluso tiene la posibilidad de no incorporar a perfiles que obedecen más al pasado que al movimiento de transformación.
A ver si, después de leer el libro Diario de una transición histórica, esos profesionales de la intriga entienden que no existen posibilidades de que el viejo y asesino PRI regrese al poder, aunque también estén promoviendo efusivamente a un ex presidiario drogadicto y analfabeta disfuncional para la subsecretaria de Cultura del gobierno del Estado.
