POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza se abrió de capa: la posibilidad de ser el candidato del oficialismo al gobierno de Colima pasa por la negociación en lo oscurito que haya entre las cúpulas del Verde Ecologista y Movimiento de Regeneración Nacional a nivel nacional.
Atrás quedaron las formas y la simulación del senador con la mandataria y la presidenta de la República; ahora su suerte dependerá de lo que acuerden políticos en la Ciudad de México, sin consultar a la gente, al pueblo, como se hacía en el viejo PRI que ya está en peligro de extinción.
Mendoza Amescua ya se dio cuenta que no tiene nada que hacer en la sucesión si se somete a las reglas del oficialismo y se mide en las encuestas con los demás aspirantes que también quieren la candidatura al gobierno del Estado.
Como ya rompió su lealtad —nunca la tuvo, como el traidor que es—, de ahora en adelante, sin embargo, lo que sigue es boicotear el proyecto morenista en Colima y ordenar a sus merolicos a sueldo en medios y redes sociales que golpeen a la mandataria, a la presidenta municipal de Manzanillo y hasta la dirigente estatal del partido guinda en la entidad.
La reforma electoral, presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, desnudó las verdaderas ambiciones de los aliados: ni el Verde Ecologista ni el Partido del Trabajo acompañan la mayoría del decálogo que, entre otras cosas, contempla la designación de plurinominales a través del voto y no por decisión unilateral de los partidos, así como la reducción del gasto público a las instituciones políticas y un reordenamiento financiero en el INE.
Lo del INE es el pretexto para el berrinche; lo que a los aliados les molesta es que, con las nuevas reglas electorales, la mayoría de los vividores del erario —del PVEM y del PT— estarán impedidos de ser diputados y senadores porque tendrán que hacer campaña y ganarse los votos en las calles.
Hoy, como está la ley electoral, con que el dirigente nacional palomee la lista de los diputados y senadores por la vía de representación proporcional entrarían a las Cámaras Alta y Baja sin problema alguno. Y en lo referente al dinero a los partidos políticos, los dueños de la franquicia más corrupta y prostituida de México seguirían recibiendo millones de pesos para su uso personal.
Hace unos días, poco antes de que se presentara la reforma electoral de la presidenta de México, Virgilio Mendoza envió un comunicado a sus medios a sueldo para resaltar una iniciativa de ley que presentó en el Senado de la República, que tiene que ver con la asignación de recursos a los municipios portuarios —Manzanillo, por ejemplo— para fortalecerlos.
Es lo mismo que propuso en campaña y que Claudia Sheinuam Pardo bateó de manera magistral: cuando la cuestionaron sobre dejar más dinero a Manzanillo porque las actividades portuarias y aduanales generan miles de millones de pesos a la Federación, la entonces candidata a la presidencia de la República respondió que esa propuesta era egoísta, pues parte del dinero que se genera en el puerto de Manzanillo va a las entidades más pobres y que de cualquier manera el municipio manzanillense se ve beneficiado con obras compensatorias.
La propuesta de Virgilio Mendoza tiene el mismo fondo, pero expuesto de diferente forma: al final de lo que se trata es de que el dinero que se genere en el puerto y aduana termine en el municipio mediante un Fondo para Municipios Portuarios “con reglas claras y transferencias mensuales etiquetadas para infraestructura urbana, movilidad, seguridad y mitigación ambiental”.
Pero una vez que fue presentada la reforma electoral de la presidencia de la República, misteriosamente Virgilio Mendoza desapareció de la escena pública; cualquier reportero que le pregunte en estos momentos sobre la propuesta presidencial recibirá como respuesta del senador la misma que dan sus jefes: NO irán con la reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El problema, sin embargo, es que eso no sucederá porque Virgilio Mendoza no quiere asumir el costo político de hacer una declaración en contra de la propuesta de la presidenta.
Lo único que demuestra esta actitud es, ciertamente, la cobardía del senador que, en lugar de dar la cara y defender la postura de su partido en este tema, prefiere esconderse y enviar a sus corifeos a que hablen por él lo que no se atreve por cobarde.
Con todo esto, con sus desplantes y traiciones, ¿aún asumen que Virgilio Mendoza sería candidato del oficialismo a gobernador de Colima en el 2027?
Claudia Sheinbuam, con su reforma electoral, pretende que vividores del erario vayan desapareciendo de la escena política por el rechazo popular; si por ella fuera el Verde Ecologista desaparecería del mapa.
Otra vez: ¿de verdad creen que premiarían al Verde Ecologista con la gubernatura de Colima?
